Los alcances del Escudo de las Américas
Si bien los términos definitivos de la coalición que busca conformar Estados Unidos para combatir a quienes amenazan la seguridad en la región solo se conocerían en noviembre, algunas de las señales dadas hasta ahora han despertado legítimas inquietudes.

A fines del año pasado, el gobierno de Estados Unidos presentó su nueva Estrategia de Seguridad Nacional. Un documento que, como escribe en su tradicional estilo el propio Presidente Donald Trump en la introducción, busca ser “una hoja de ruta para que Estados Unidos siga siendo la mayor y más exitosa nación en la historia de la humanidad”. El texto define los objetivos que debe impulsar ese país en las distintas regiones del planeta. Así, en relación al llamado Hemisferio Occidental, que incluye todos los países del continente americano, asegura que “Estados Unidos reafirmará y hará cumplir la Doctrina Monroe para restablecer la preeminencia estadounidense en la región”. Además, asegura que su objetivo en el hemisferio es “captar aliados” para controlar la migración, detener los flujos de drogas y reforzar la estabilidad y la seguridad regional.
La recientemente lanzada Coalición de las Américas contra los Carteles o Escudo de las Américas, cuya segunda reunión se realizó en Panamá a principios de agosto, no puede entenderse al margen de esa estrategia general de Estados Unidos para la región. El objetivo es estructurar una alianza que esté liderada por Estados Unidos para hacer frente a las amenazas de seguridad que enfrenta el hemisferio, en especial por el crimen organizado y el narcotráfico, pero no limitadas a ellas. El propio secretario de Guerra de Estados Unidos lo dejó claro en la última cita, al asegurar que el objetivo es defender “nuestro hemisferio ante cualquier amenaza a la seguridad nacional”. El plan de acción de la coalición, como aseguró el Jefe del Comando Sur de EE.UU., se está elaborando y se presentará en noviembre.
Solo una vez que se conozca el diseño operativo de la coalición será posible ponderar realmente sus alcances. Sin embargo, a la luz de lo dicho por el secretario de Guerra la apuesta de Washington es que los países miembros participen en el combate de las organizaciones criminales bajo un mando unificado y se comprometan a aumentar sus gastos en defensa. Según el alto funcionario, la operación Lanza del Sur, que contempló ataques a supuestas embarcaciones que trasladaban droga, y que han dejado cerca de 200 muertos, “es un modelo a seguir en todo nuestro hemisferio para debilitar, desmantelar y destruir las redes narcoterroristas”. Esa experiencia, dijo, “se traspasará a la recién creada Fuerza Operativa Conjunta del Hemisferio Occidental, brazo operativo del Comando Sur”, bajo cuya dirección estarían las fuerzas que participen en la coalición.
Hasta ahora la iniciativa ha sumado a 19 países, aunque no todos están confirmados. Es el caso de Chile que, según ha señalado el Ministerio de Defensa, participa como observador y solo se limitó a firmar una “declaración de intenciones” en marzo pasado, que fue revelada por el embajador de EE.UU. en Chile. El titular de Defensa, además, dejó claro en Panamá los límites de cualquier involucramiento del país, insistiendo en la importancia del respeto al derecho internacional. Pese a ello, a la luz de las palabras del secretario de Guerra y de las acciones de Washington, es claro que Estados Unidos aspira a que todos los países participen. Por ello, es urgente que nuestras autoridades evalúen los alcances y costos de la iniciativa para definir pronto una posición.
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