Por Ignacio Fernández GonzálezReview de UFC 6: la mejor y más brutal versión de la saga llega al octágono
Con un nuevo estándar gráfico, la última entrega de la saga de EA ofrece lo necesario para impresionar con un combate espectacular, y mucho rango de mejora en sus modos de juego.

Hay algo apasionante detrás de la visceralidad de un knockout. Con una base sólida de jugadores que siguen la disciplina, el éxito de la búsqueda por simular esa pasión que se encuentra en la brutalidad de las artes marciales mixtas, parece asegurado si hablamos del lanzamiento de UFC 6.
Luego de años retocando la fórmula, EA Vancouver ofrece la experiencia más pulida y completa de la saga. Eso sí, y casi como consecuencia de lo anterior, no logra proponer lo suficiente para hacerle justicia a sus brillantes virtudes.
Y es que para marcar diferencia con otras sagas deportivas como EA Sports FC, Madden o WWE 2K, los títulos licenciados por la UFC no salen al mercado de forma anual. Esto, inherentemente, sube la vara de medir.
En la práctica, un mayor tiempo de desarrollo permite que los juegos respiren y logren un mejor acabado. Algo que UFC 6 consigue para una experiencia disfrutable y prometedora de cara al futuro.
El combate más pulido de la saga
El nivel de acabado de UFC 6 es un salto enorme en comparación con sus predecesores. En sus mejores momentos, la tensión de una buena pelea se ve enaltecida por el realismo en los cortes, la sangre, heridas y el manejo de una fluidez inmediata en cada ataque.
En disonancia con lo anterior, si hablamos de su presentación, sus entradas, arenas y todo lo que rodea a la acción a primera vista, las costuras comienzan a asomar.
Recintos que se confunden entre sí por una falta real de identidad, un público que no reacciona a pesar de tener a los atletas a menos de un metro de distancia, entradas fraccionadas y las mismas animaciones para casi todos los luchadores fuera de las grandes estrellas, le quitan mucho a un núcleo mecánico y gráfico más que apabullante.
A pesar de aquello, UFC 6 logra sortear este bache inicial. Resulta especialmente satisfactorio descifrar a un oponente, encontrar una apertura sobre la cual encajar un golpe que se sienta violento y elegante al mismo tiempo.
Si bien las mecánicas de grappling y la acción a ras de piso se mantienen extremadamente continuistas para su propio bien, la decisión de su sobriedad ayuda a realzar un buen golpe, poniendo la espectacularidad por delante.
En estos términos, los desafíos que el juego en su vertiente puramente mecánica plantea son como lo deben ser los buenos juegos de pelea: fáciles de entender a la primera, pero difíciles de dominar en su totalidad.
Cada oponente obedece a diferentes estilos. Esperar sobrevivir a base de kickboxing contra un especialista en jiu jitsu que te lleva a la lona constantemente, requiere un nivel de análisis mayor que simplemente depender de la pura fuerza bruta.
Es aquí también donde los gráficos despampanantes cumplen una utilidad clara. Si bien tiene elementos que transforman su gameplay en momentos más arcade (como el “flow state”, que se va llenando mientras más avanza una pelea y entrega un boost momentáneo de habilidades), UFC 6 no busca alejarse tanto de una simulación pura en una disciplina llena de matices.

El motor Frostbite, propio de EA y con su origen en la saga Battlefield, no es para nada fácil de dominar. Desde Mass Effect hasta Dragon Age, muchos productos de la compañía han sucumbido ante el complejo corazón de la máquina, originalmente concebido para shooters en primera persona.
A paso lento pero seguro, los juegos de la UFC son de los pocos que pueden alardear de lo contrario, haciendo de este el punto de entrada más amigable para los recién llegados.
En este contexto, cobra sentido cada gota de sudor que derraman McGregor o Holloway, cómo se contraen las venas de Khabib o del chileno Ignacio “La Jaula” Bahamondes mientras avanza una pelea. Detalles que marcan la diferencia en una ola de tensión que provoca no poder acabar con tu enemigo mientras el reloj sigue corriendo. Es en este estado puro de tensión donde UFC 6 puede pararse de tú a tú con cualquier simulador deportivo.
Poco que te obligue a volver

Si bien suele ser una maravilla al tacto y un goce mecánico, la falta de contexto que inmortalice una victoria es uno de sus puntos más decepcionantes.
UFC 6 se dedica obsesivamente a pulir sus bases. Algo que consigue con maestría a pesar de ciertas animaciones incómodas, inherentes a cualquier intento de humanidad y fluidez en medio de un intercambio de ganchos en tiempo real.
Lastimosamente, cuando nos paramos a visitar sus modos de juego, nos damos cuenta de una falta de intención por un motivo constante para volver al octágono. Resulta particularmente desalentador debido a que la cultura de la UFC es una de las más explotables en formatos interactivos.
La primera muestra de esto aparece en el “Salón de las leyendas”. Un modo en donde recorremos museos interactivos que nos enseñan las carreras de tres leyendas del deporte: el hawaiano Max Holloway, el brasileño Alex Pereira y la asiática Weili Zhang.

En dichos paseos se encuentran desafíos que recrean sus peleas más cruciales, embellecidos a su alrededor con la cultura de su país de origen y la marca personal de cada uno. Una propuesta que simula lo mejor de los antiguos “showcase” de los juegos de la WWE, pero no pasa de aquella corta y fugaz premisa una vez se completa.
Lo mismo ocurre con “El legado”, protagonizada por un ficticio Chris Carter, al más puro estilo de Alex Hunter en EA FC.
Si bien es un ángulo narrativo que se agradece, sufre de lo mismo que el resto de los modos. No termina de ser lo suficientemente memorable para quedar inmortalizado, ni tampoco tan adictivo como para obligarnos a volver una y otra vez.
Esto último se repite en el modo carrera. Lógica que sigue los mismos patrones que años anteriores: entrena, promociona la pelea, gana el combate y que pase el siguiente.
A pesar de agregar aspectos como las redes sociales, sigue siendo el modo que más potencial podría llegar a tener y que menos aprovechado se sigue sintiendo.
En este último es particularmente doloroso la falta de creatividad, sobre todo si entendemos el potencial que hay detrás de las vidas de los luchadores de UFC.
Un paso en la dirección correcta

UFC 6 termina teniendo las bases más sólidas de cualquier entrega de la saga. Su sistema de combate puro es una delicia absoluta.
En el tintero quedan modos de juego que enganchen fuera de la novedad, combates online que sean más dinámicos que lo básico o un atrevimiento más allá de lo convencional.
A pesar de aquello, EA Vancouver entiende el potencial de una saga representativa de las artes marciales mixtas. Una disciplina tan peculiar en sí misma que puede ser exprimida desde infinidad de lugares.
Luego de cinco títulos en su palmarés que cargaban con problemas mecánicos evidentes, con la llegada de esta sexta entrega, el camino parece finalmente despejado para construir libremente.
Entre la filosofía de matar o morir que se desprende de cada pelea en el octágono, UFC 6 es lo suficientemente sólido para permitirse hacer lo primero.
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