Por Alejandro JofréDonkey Kong Country: cómo David Wise se convirtió en el rey de la selva
A tres décadas de su lanzamiento original, el trabajo de David Wise en la saga Donkey Kong Country mantiene su vigencia pese a las limitaciones técnicas de su época. Esta es la historia de cómo un compositor británico creó una de las bandas sonoras más determinantes del universo de Nintendo y los videojuegos.

Si cierras los ojos y piensas en la Super Nintendo, lo más probable es que escuches la atmósfera sintetizada de Aquatic Ambiance.
Ese tema, que acompañaba los niveles sumergidos de Donkey Kong Country (1994), representa un hito técnico y artístico para la industria.
Para entender ese sonido, hay que revisar el problema que enfrentaba el estudio Rare un año antes de su lanzamiento en 1993.
Los fundadores de la desarrolladora, Tim y Chris Stamper, apostaron por estaciones de trabajo de Silicon Graphics para renderizar modelos tridimensionales y convertirlos en sprites para la consola. El juego se veía como una pieza del futuro.
Pero el apartado sonoro, en cambio, evidenciaba las costuras del pasado.
El rey de la selva

Según los archivos y retrospectivas del portal estadounidense IGN, David Wise no estaba contemplado para la banda sonora original.
Tim Stamper se acercó a él con un encargo específico. Necesitaban una demo musical urgente para presentar el juego a los ejecutivos de Nintendo en Japón.
Wise, quien llegó a la compañía tras ser descubierto tocando teclados Yamaha CX5 en una tienda de música en Leicester, asumió que solo estaba preparando el terreno para un compositor de renombre.
“Entendía lo importante que era la licencia para Nintendo, así que asumí que mi trabajo sería reemplazado eventualmente por un compositor japonés”, dijo en entrevista con IGN.
Sin mayor presión, ensambló tres maquetas mezclando percusión selvática y melodías atmosféricas.
Pero al escuchar la cinta, directivos de Nintendo como Minoru Arakawa ignoraron las credenciales y preguntaron directamente quién era el autor.
“Llevaba varios meses de desarrollo antes de enterarme que en Nintendo estaban contentos con la música y que podíamos seguir creando la banda sonora”, detalló Wise a la revista Retro Gamer.
El proyecto había quedado en sus manos.
La técnica del “sonido Donkey Kong Country”

Aquí entra el desafío de hardware. El procesador de audio de la Super Nintendo, el Sony SPC700, contaba con apenas 64 KB de memoria para almacenar todas las muestras de sonido.
Para dimensionarlo en términos actuales, un archivo de tres segundos de audio comprimido de baja calidad pesa más que todo el espacio disponible para musicalizar el juego completo.
“Era muy difícil”, explicó Wise al medio Eurogamer. “Había mucha planificación involucrada para intentar descubrir qué debíamos hacer para aprovechar al máximo una melodía. Con recursos tan limitados, tenías que elegir con mucho cuidado cómo ibas a representar algo”, añadió.
The Verge detalla la solución que encontró el músico. Inspirado por el funcionamiento del sintetizador Wavestation de la marca Korg, Wise decidió aplicar una técnica de secuenciación de ondas.
Esto implicaba tomar fragmentos digitales minúsculos de una nota y reproducirlos en un orden específico para crear texturas sonoras que evolucionaban en el tiempo.
El proceso de codificación exigía programar manualmente cada byte en lenguaje hexadecimal para maximizar la memoria.
“Siempre me ha gustado el desafío de exigirme al máximo, igual que hacían los encargados de gráficos en Rare. Siempre intentábamos empujar la tecnología lo más lejos posible”, comentó Wise sobre su técnica.
El resultado entregó una banda sonora densa y provista de reverberaciones profundas.
La leyenda de David Wise

Durante años circuló el rumor de que Shigeru Miyamoto detestaba esta música por considerarla demasiado occidental. Un reportaje del medio Game Informer desmintió esta versión tras conversar con los propios desarrolladores.
Wise simplemente aplicó un enfoque distinto al de sus pares japoneses, incorporando influencias directas del jazz, el funk, el rock progresivo y sonidos ambientales puros.
Piezas posteriores de la saga, como Stickerbush Symphony -que aparece en Donkey Kong Country 2-, adoptaron un tono new age que buscaba una inmersión derechamente cinematográfica.
El objetivo de Wise era que la selva se sintiera húmeda y peligrosa, mientras que las fábricas debían sonar opresivas e industriales.
“No fue hasta la mitad del desarrollo de Donkey Kong Country 2 que leí en una revista de música que a Trent Reznor, de Nine Inch Nails, le gustaba bastante. Esa fue la primera pista de que Aquatic Ambience tenía futuro”, reveló el compositor al portal Time Extension.

A tres décadas de su lanzamiento original, el trabajo musical de David Wise en la saga Donkey Kong Country mantiene su vigencia, por partes iguales, entre músicos, productores y jugadores. Logró esta marca al comprender las restricciones técnicas de su época para transformarlas en una firma sonora que dotó de una identidad acústica al simio más famoso de Nintendo.
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