Por Alejandro JofréChile se prepara para el 6G: qué es la nueva generación de redes móviles y en qué se diferencia del 5G
El nuevo Plan Nacional Digital 2026-2036 de Subtel busca preparar la infraestructura y el espectro de Chile para la evolución desde 5G hacia 5G-Advanced y, eventualmente, 6G. La próxima generación de redes móviles promete mucho más que mayores velocidades.

Chile comenzó a mirar hacia la próxima generación de redes móviles.
La Subsecretaría de Telecomunicaciones (Subtel) presentó esta semana los ejes del Plan Nacional Digital 2026-2036, una hoja de ruta que, entre otros objetivos, pretende preparar la infraestructura de Chile para la evolución del actual 5G, avanzar hacia 5G-Advanced -también conocido comercialmente como 5.5G- y sentar las bases para la llegada futura de 6G.
El plan busca posicionar a Chile como un hub digital de América Latina, acelerar inversiones en infraestructura y aumentar la capacidad y cobertura de las redes.
Según Subtel, existen inversiones proyectadas por unos US$2.000 millones hacia 2030 en telecomunicaciones y alrededor de US$160 mil millones hacia 2050 en data centers y servicios de nube.
La iniciativa también contempla avanzar en el apagado de las antiguas redes 3G y forma parte de una estrategia de más largo plazo: el documento final del Plan Nacional Digital será construido durante los próximos meses mediante mesas de trabajo con operadores, organismos públicos, asociaciones y representantes de la industria.
Uno de sus siete ejes lleva precisamente el nombre de “Política de Carreteras Digitales del Futuro” y plantea preparar la infraestructura y el espectro radioeléctrico para el desarrollo de 5G, 5.5G y el futuro 6G, con redes de mayor capacidad y aplicaciones especialmente orientadas a sectores productivos.
Pero ¿qué significa realmente prepararse para 6G?
Qué es 6G

“El 6G representa la siguiente fase de la conectividad móvil”, explica Valentina Espejo, periodista especializada en Tecnología. “En términos sencillos, no se limitaría a descargar videos con mayor rapidez, sino a disminuir los retrasos entre lo físico y lo digital”, añade.
Luego, aclara: “Si con el 4G pudimos ver series en el paradero y con el 5G logramos conectar dispositivos en tiempo real, el 6G promete ser hasta 10 veces más veloz, con una latencia tan mínima que la respuesta sería inmediata. Sería como pasar de una carretera con peaje a una autopista despejada donde la información avanza casi al ritmo del cerebro humano”.
En rigor, 6G será la sexta generación de comunicaciones móviles y sucederá a 5G. La UIT utiliza IMT-2030 como referencia internacional para el desarrollo de esta nueva generación, pero la tecnología todavía está en proceso de estandarización.
En febrero de 2026, el grupo de expertos WP 5D de la UIT acordó el borrador de los requisitos técnicos mínimos que deberán cumplir las futuras interfaces 6G. Su aprobación formal está prevista para diciembre de 2026 y las tecnologías candidatas serán evaluadas durante los próximos años, con la expectativa de aprobar las especificaciones internacionales definitivas hacia fines de la década.
En paralelo, 3GPP ya inició su trabajo normativo de 6G. Release 21 será la primera versión de sus estándares que incluirá especificaciones técnicas 6G y actualmente ya contiene el trabajo destinado a definir sus requisitos de servicio.
Esto significa que cuando Subtel habla de preparar a Chile para 6G no está anunciando que estas redes vayan a instalarse próximamente. El desafío, más bien, es que cuando la tecnología esté disponible exista espectro, fibra óptica, infraestructura, regulación y capacidad de inversión suficientes para adoptarla.
De 5G a 5.5G y finalmente a 6G
La evolución no ocurrirá de un día para otro.
Actualmente Chile cuenta con redes 5G, mientras que la siguiente etapa es 5G-Advanced, denominada también 5.5G por algunos fabricantes y operadores.
5G-Advanced tampoco es una generación completamente nueva. Es una evolución de 5G introducida a partir del Release 18 de 3GPP, que mejora tecnologías existentes como MIMO, cobertura, eficiencia energética y posicionamiento, además de comenzar a incorporar inteligencia artificial y aprendizaje automático directamente en algunas funciones de la red.
Puede entenderse así:
5G → 5G-Advanced o 5.5G → 6G
La diferencia es importante porque parte de la infraestructura construida durante esta década servirá como base para la siguiente generación.
6G no será solamente una red más rápida

Las velocidades volverán a aumentar, pero probablemente esa no será la transformación más importante.
Los requisitos técnicos que está desarrollando la UIT contemplan velocidades máximas ideales de entre 50 y 200 Gbps, frente a un máximo teórico de aproximadamente 20 Gbps considerado durante el desarrollo de 5G.
También se estudian velocidades experimentadas habitualmente por los usuarios de 300 a 500 Mbps o superiores, dependiendo de cada escenario, además de una eficiencia espectral entre 1,5 y tres veces superior a IMT-2020, el estándar internacional utilizado para 5G.
La latencia de la interfaz de radio podría bajar hasta un rango de aproximadamente 0,1 a 1 milisegundo, mientras que las redes podrían soportar densidades de entre un millón y 100 millones de dispositivos conectados por kilómetro cuadrado.
Estas cifras son, por ahora, objetivos técnicos y no significan que un teléfono 6G vaya a descargar permanentemente a 200 Gbps. Las velocidades reales dependerán del espectro utilizado, cobertura, infraestructura y cantidad de usuarios conectados.
Una red capaz de utilizar inteligencia artificial
Una de las mayores diferencias de 6G será la relación entre telecomunicaciones e inteligencia artificial.
La IA ya puede utilizarse actualmente para optimizar redes móviles. En 6G, sin embargo, la UIT la considera directamente uno de los escenarios fundamentales de funcionamiento.
IMT-2030 contempla capacidades como aprendizaje distribuido, procesamiento de datos e inferencia de modelos de IA dentro de la propia infraestructura de telecomunicaciones.
En la práctica, determinadas tareas podrían distribuirse entre un teléfono, las antenas cercanas, sistemas de edge computing y centros de datos.
La infraestructura móvil dejaría entonces de ser exclusivamente una carretera por donde circulan datos para convertirse también en una plataforma capaz de proporcionar capacidad de procesamiento e inteligencia.
Antenas que también funcionan como sensores

Otra característica particularmente diferente del 6G recibe el nombre de Integrated Sensing and Communication, o comunicación y sensado integrados.
La idea consiste en utilizar las propias ondas de radio empleadas para transmitir información para obtener datos acerca del entorno.
Una red podría, por ejemplo, reconocer la posición o movimiento de determinados objetos, calcular distancias, detectar presencias o contribuir a construir mapas tridimensionales.
La UIT plantea para 6G sistemas de posicionamiento con una precisión objetivo de aproximadamente uno a diez centímetros, además de capacidades de detección, localización, generación de imágenes y mapeo.
Sus aplicaciones potenciales van desde vehículos autónomos y robots industriales hasta logística, agricultura, ciudades inteligentes, realidad aumentada y sistemas de emergencia.
Más allá de las antenas terrestres
6G también busca una conectividad mucho más ubicua.
5G ya comenzó a integrar las denominadas redes no terrestres o NTN, que permiten complementar las antenas tradicionales con constelaciones de satélites y otras plataformas.
Para IMT-2030, la UIT incluye explícitamente la conectividad ubicua como uno de sus seis escenarios fundamentales de utilización, especialmente pensando en zonas rurales, remotas o escasamente pobladas.
“Para la mayoría de las personas el 5G ya es más que suficiente para ver videos, hacer videollamadas o trabajar desde el teléfono, y una descarga que toma un segundo en vez de tres no le cambia la vida a nadie. Lo que sí va a marcar una diferencia, a mi juicio, es la mezcla entre las redes terrestres y las satelitales, porque ataca el problema que la gente realmente tiene con su celular: no la velocidad, sino quedarse sin señal”, apunta Wilhem Krause, periodista de tecnología y editor de clicclick.cl.
“Chile es un buen ejemplo de por qué esto importa. Es un país largo, con desierto, cordillera, islas y miles de kilómetros de costa, donde hay lugares en que nunca va a ser rentable levantar una antena, y otros, como los parques nacionales, en que la normativa ni siquiera lo permite. Hoy eso ya se empezó a resolver con la conexión directa del celular a los satélites de Starlink, y no es casualidad que Chile esté entre los países que más la usan en el mundo”, explica.
Luego, cierra: “La diferencia es que en el 5G los satélites llegaron como un agregado posterior. En el 6G van a ser parte del diseño desde el comienzo, de modo que el teléfono pase de la torre al satélite sin que el usuario lo note”.
Por qué Chile comienza a prepararse ahora

Aunque por ahora, la carrera del 6G ocurre principalmente en laboratorios, organismos de estandarización y fabricantes de equipos, el Plan Nacional Digital anunciado por Subtel tiene un horizonte 2026-2036, por lo que coincide prácticamente con el período en que deberían aparecer las primeras implementaciones comerciales de 6G.
Su propósito, por lo tanto, no consiste simplemente en cambiar una tecnología móvil por otra.
Además de las futuras redes, la propuesta incluye políticas de inversión y desarrollo digital, conectividad, ciberseguridad, accesibilidad universal, calidad de servicio, innovación y formación de talento.
La lógica es construir la infraestructura que permita utilizar estas redes para actividades productivas. Subtel menciona específicamente áreas como minería, agricultura y salud, donde una combinación de conexiones de alta capacidad, inteligencia artificial, sensores y baja latencia podría tener aplicaciones mucho más amplias que simplemente aumentar la velocidad de navegación de un teléfono.
“Nuestro objetivo es posicionar al país como el hub digital de América Latina gracias a nuestra infraestructura habilitante, como la fibra óptica, conectividad satelital y el 5G”, señaló la subsecretaria de Telecomunicaciones, Romina Garrido, durante la presentación del plan.
“Para lograrlo, implementaremos un fast track regulatorio que destraba inversiones, para pasar de la conectividad básica de los hogares a la digitalización y productividad como motores clave de la economía”, añadió.
La apuesta del nuevo Plan Nacional Digital es que, cuando esa tecnología deje de ser experimental y comience a convertirse en una red comercial, Chile ya tenga preparada la carretera por donde deberá circular.
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