Por Ignacio BadalLa fórmula Dussaillant para salvar a TVN
Acuciado por pérdidas que se acumulan y consciente de que el modelo de televisión pública completamente autofinanciada no puede prolongarse, el canal que preside el abogado Patricio Dussaillant elabora un plan para hacer frente a su crítica situación económica. Este considera un financiamiento mixto, que incluya recursos fiscales para cubrir el costo de su misión pública -como mantener operaciones y antenas en regiones o no publicitar casinos online- y que su negocio central se autofinancie.

Hace tres semanas, el directorio de TVN envió una carta al Presidente José Antonio Kast acompañada por un reporte donde se le informó en detalle la actual situación financiera del canal estatal y los acotados plazos que tiene para contar con un plan que le permita subsistir.
La mesa directiva, ahora presidida por el abogado y profesor de la Facultad de Comunicaciones de la Universidad Católica Patricio Dussaillant, está consciente de que se requiere una solución pronta, pues el modelo de televisión pública completamente autofinanciada, es decir que no recibe un peso del Estado, se agotó.
“Las condiciones expuestas bajo el actual modelo de televisión pública hacen imposible la viabilidad económica de la empresa”, había dicho el directorio en mayo de 2025, cuando era presidido por Francisco Vidal.
El planteamiento hoy también es consensuado, pese a la visiones ideológicas contrapuestas que coexisten en la mesa, con cuatro miembros de sensibilidad de derecha y tres de izquierda. Y concuerdan en que la urgencia es el financiamiento.
Para esta visión común debió despejarse antes una incertidumbre que circulaba dentro y fuera de TVN: ¿qué quería hacer con el canal la administración Kast? Más aún cuando el candidato de 2021 proclamaba su cierre o su venta.
Sin embargo, en la campaña de 2025, Kast no volvió sobre el punto y ya desde La Moneda su gobierno envió señales en el sentido de mantener el carácter público de TVN, pero con racionalidad económica y énfasis regional.
La señal más clara ocurrió el 7 de julio, en la Comisión de Cultura de la Cámara de Diputados, cuando el subsecretario general de gobierno, José Francisco Lagos, acompañado por Dussaillant, afirmó que “la televisión pública cumple un rol relevante para el país; (...) queremos generar un espacio amplio de diálogo que permita construir acuerdos y propuestas para fortalecer TVN”.
Y que esta semana ratificó en un discurso el presidente del canal, en razón del quinto aniversario de NTV, la señal infantil y cultural de TVN.
“Gracias a NTV, Televisión Nacional ha fortalecido su liderazgo como medio público. Un liderazgo que no se mide únicamente por audiencias o indicadores de consumo, sino por la capacidad de generar valor para toda la sociedad. Un liderazgo que se construye cuando un medio asume aquellas tareas que son esenciales para el país y que muchas veces ningún otro actor está en condiciones de desarrollar con la misma vocación de servicio”, dijo Dussaillant este jueves 6 de agosto.
Y remató con un “compromiso” que pretende renovar: “seguir demostrando que la televisión pública tiene un papel insustituible en la construcción de un país más integrado, más informado y con mayores oportunidades para todos”.

La idea
En la visita a la Cámara, el subsecretario Lagos prometió conformar una comisión transversal de expertos, que en 60 días elaborara propuestas para proyectar el futuro de la televisión pública. Ha pasado más de un mes y la comisión no se ha nombrado.
Y el tiempo apremia, sobre todo porque una de las vías de salida que se estudia está asociada a la próxima Ley de Presupuesto, que debe ser presentada a más tardar el 30 de septiembre próximo, y porque el actual directorio pierde a tres de sus integrantes el próximo mes: Marcia Scantlebury, Pilar Vergara y Rodrigo Cid.
Dado que las urgencias del gobierno han estado en otros temas, en la propia TVN se han puesto a trabajar en propuestas y a presionar al gobierno para que acelere la formación de la comisión y el recambio de los directores que se van.
Para la propuesta, su base de trabajo han sido los sendos proyectos de ley presentados en los dos gobiernos anteriores.
La iniciativa de la segunda administración Piñera buscaba un cambio en el gobierno corporativo, donde la designación y remoción del presidente de TVN siga siendo decisión presidencial, y el resto de directores fuese elegido por el sistema de Alta Dirección Pública; la creación de un defensor de la audiencia y de un consejo consultivo; y en financiamiento, apuntaba a una fórmula mixta, con recursos directos del Estado a la señal internacional y los centros regionales.
El proyecto del gobierno de Boric apuntaba a ampliar y modernizar la misión pública de TVN; también hablaba de modernizar la estructura del directorio y a crear un consejo consultivo, y coincidía en el financiamiento mixto, pero con la creación de un fondo patrimonial o endowment, de administración independiente, cuya rentabilidad permitiese financiar aquellas actividades que cubre su misión pública: NTV, canales regionales, señal internacional y hasta una futura radio.
Tras la llegada de Dussaillant, en el canal tomaron ambos proyectos como base, pero dejando a un lado los temas de gobernanza o misión pública, para centrarse en lo urgente: el financiamiento.
Para esto, se requiere de cambio legal y se manejan dos alternativas: un proyecto de ley corta que modifique la ley orgánica de TVN, lo que requiere un quórum de mayoría absoluta de parlamentarios en ejercicio, o un artículo en la Ley de Presupuesto que modifique la ley del canal.
La idea de Dussaillant, confirmó una fuente que sabe lo que piensa, es modificar la Ley 19.132 que crea Televisión Nacional de Chile en su artículo 25, que señala que “el financiamiento de la empresa deberá ser obtenido a condiciones de mercado y de manera transparente y competitiva”, es decir, que debe autofinanciarse.
Pero ojalá hacerlo antes de que se cumpla el plazo de presentación de la Ley de Presupuesto, para que ese ítem ya esté integrado para el ejercicio 2027, cuando vence la parte más importante de la deuda de TVN, que totaliza $70 mil millones, que es un crédito con aval del Estado que pidió al BCI por $48.500 millones en marzo de 2020.
Es que Dussaillant coincidiría con Vidal en que es “inviable” financiar, con los ingresos que genera, actividades consideradas como parte de su misión pública como NTV, las operaciones regionales, las antenas, la señal internacional o el archivo de documentación.
Sólo en lo concerniente a regiones, la empresa estatal cuenta con nueve centros regionales en el país y 238 antenas desde Visviri hasta la Antártica, que permite ser la única señal de televisión abierta presente en todo Chile, lo cual requiere personal y recursos para mantenerlas. Los canales competidores, por ejemplo, sólo poseen señales repetidoras en algunas ciudades de algunas regiones y un número sustancialmente menor de antenas.
Pero esa misión pública también implica restricciones editoriales para TVN, como la decisión aprobada por el directorio anterior y ratificada por este de manera unánime de no aceptar publicidad de plataformas de apuestas online, que hoy saturan la pantalla de los canales rivales. “Con esto, TVN está dejando ir por lo bajo unos $500 o $600 millones mensuales, que ayudarían bastante a sus resultados”, asegura un conocedor. Actualmente, la parrilla publicitaria en la industria de la televisión proviene en su mayoría del negocio del retail, telecomunicaciones y apuestas en línea.
Por ello, Dussaillant pretende que el costo de la misión pública sea asumido con recursos públicos provenientes del Presupuesto anual del Estado.
La administración del canal está realizando un estudio detallado de costos, que permita definir cuánto debiera ser ese aporte fiscal. Hasta ahora, los cálculos apuntan a un rango de entre US$12 millones y US$15 millones anuales, el que deberá tener el visto bueno de un Ministerio de Hacienda, que no se ha caracterizado por dispensar recursos fácilmente.
La fórmula matemática, en todo caso, no es tan descabellada. Las pérdidas de TVN en 2024 fueron de $18 mil millones, en 2025 se redujeron a $15 mil millones y el presupuesto de este año apunta a reducir otros $3 mil millones, para llegar a la meta de $12 mil millones, cifra que podría netearse con el aporte estatal. A marzo, las pérdidas acumuladas suman $109.268 millones.
Existe una hipotética alternativa, pero que está menos avanzada que la anterior. Sería objetivar el monto que le ha costado al canal la realización de todas las actividades que cubre su misión pública en el pasado, sumado a eventos como la Parada Militar, la Cuenta Pública presidencial o las cadenas, y plantearle al Estado ese costo que llevó a TVN a endeudarse, de modo que el fisco le entregue un monto fijo cada año para poder reprogramar su deuda y pagarla a un nuevo plazo.
Eso sí, estas fórmulas consideran un elemento central: que el negocio principal de TVN, que es su parrilla programática, se autofinancie y compita con los demás canales. Y, según fuentes conocedoras de los balances internos, los ingresos publicitarios asociados a sus áreas de producción y prensa hoy en día cubren sus costos.
De hecho, en los últimos meses la estación ha repuntado en sintonía, pues en general ya dejó de ser cuarto y es tercero, por sobre Canal 13, y prensa ha pasado a liderar el rating varios días a la semana, con noticiarios que redujeron su carga de contenido policial, cuentan desde el propio canal estatal.
Es más, el directorio en pleno y el propio Dussaillant han respaldado la permanencia de Susana García en la dirección ejecutiva, de Gerson del Río como director de prensa y de Javier Goldschmied en producción y programación. Esto ha generado tranquilidad al interior de la estación, donde, según un mando interno, “hay un buen ambiente, aunque se sabe que sigue la crisis”.
Ahora, claro, no cuentan con presupuestos amplios que les permitan, por ejemplo, desarrollar producciones nacionales de magnitud, como teleseries, pero sí han hecho intentos, como con la adquisición hace dos años de los derechos para llevar a cabo el programa de cocina Masterchef, que pese al esfuerzo de producción que requiere, fue ratificado para este segundo semestre y así no perderlos, e impidiendo que Chilevisión los pudiera adquirir.
Evaluación para los críticos
Al interior del canal saben que la fórmula que pretende llevar adelante Dussaillant choca con las ideas de buena parte del sector político que representa.
Las opiniones dentro de la derecha de qué hacer con el canal se inclinan más a que el Estado se desprenda de él que a conservarlo.
Pero en TVN han hecho evaluaciones para adoptar decisiones realistas ante ideas de cierre, venta u otras.
Porque hoy día el canal, en su actual situación, no es atractivo para su venta. Es más, consultadas fuentes de la estación, admitieron que nunca han recibido un ofrecimiento serio de adquisición. Más todavía, si ese eventual comprador privado debe hacerse cargo de sus antenas, centros regionales o NTV. Pues para que el canal se venda sin estos activos, se requeriría de un cambio en la ley.
La opción más dura es la de cierre, pero también requiere de una ley. Un abogado explicó: “En derecho, las cosas se deshacen como se hacen, por tanto, si TVN fue creado por ley, debe cerrarse por ley”. Además, con un cierre, todos los activos del canal pasarían a beneficio fiscal, por tanto seguirían bajo el manto del Estado.
Y en términos políticos, cerrarlo también se ve inviable. Porque el Presidente Kast no va a enviar un proyecto de ley para cerrarlo, aseguró un allegado al mandatario, y sumado a ello, un conocedor del Congreso, se pregunta: “¿qué parlamentario estaría dispuesto a levantar el dedo para cerrar TVN, sobre todo si viene de regiones, donde la única señal abierta es TVN?“.
El escenario contrapuesto, que habla de que el canal sea financiado en 100% por el Estado, también se ve inviable, dado que existen estudios en el mundo que demuestran que los canales 100% estatales, y que no tienen publicidad, no son creíbles y tienen una baja audiencia, ya que, precisamente la publicidad le otorga credibilidad al medio.
Mientras tanto
En aras de aliviar la carga financiera, la administración definió desde hace un par de años la venta de activos. Sin embargo, ha sido una ruta de dulce y agraz.
Hace dos años puso a la venta su edificio de Bellavista 0990, pero no han recibido alguna oferta seria.
Sacaron al mercado también todos los edificios y terrenos de sus centros regionales. Ya se vendieron dos, en Punta Arenas y Copiapó, y han aparecido interesados por otros dos.
Con esto, la idea es pasar del concepto de centro regional a operación regional, pero no en instalaciones propias. Por tanto, se mantendría al personal y se trasladaría, para lo cual se celebraron convenios con universidades locales. Por ejemplo, en Punta Arenas ya operan desde la Universidad de Magallanes y en Concepción, la venta está en etapa de promesa y la gente se trasladará a la Universidad del Biobío.
Otro mecanismo de ingreso ha sido el arriendo de instalaciones. En el complejo de Bellavista hay otro edificio en su interior, donde tienen arrendatarios de oficinas.
Parte de sus estacionamientos los alquila a la vecina Clínica Santa María.
Asimismo, desde hace cerca de una década, TVN alquila parte de sus 10 estudios a productoras externas. Hasta 2019, por ejemplo, le alquilaba a Fox Sports. Los arriendos de estudios son por metro cuadrado y cuentan con un tarifado que puede incluir aparte equipos, camarines, sala de dirección u horas de camarógrafo.
Hoy en esos estudios operan la productora Madis Films, la Fundación de Orquestas Juveniles e Infantiles y la productora Porcel TV, que realiza el programa Próceres.
El canal usa un estudio para NTV, otro para el programa Ahora Caigo, otro para su matinal “Buenos Días a Todos” y el de prensa para sus noticiarios. Usará dos para Masterchef y cuenta con dos estudios desocupados en un mercado altamente competitivo, pues hay sobreoferta y baja demanda, dado que allí rivalizan con ChileFilms, La Red y Paramount en la ex-Machasa.
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La mayoría no entiende el debate por el impuesto a las empresas. El resto lee La Tercera.
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