Política

La olla a presión republicana

En regiones y entre los diputados han comenzado a aflorar pequeñas rebeliones, ante la percepción de que sus ideas y dirigentes han tenido poco espacio en estos primeros siete meses de gobierno. A pesar de haber marcado diferencias con La Moneda, Kast pidió al senador Squella que continuara en la conducción del partido.

JAVIER SALVO/ATON CHILE

A primera hora del miércoles, un mensaje en el grupo de WhatsApp de la bancada de diputados del Partido Republicano dejó preocupados a varios de sus miembros. Lo enviaba Macarena Santelices, una de sus integrantes más activas, para anunciar su renuncia a la colectividad y su incorporación, en calidad de independiente, a la bancada de la UDI.

La sorpresiva partida de la exalcaldesa de Olmué se sumaba a la salida del exconstituyente Paul Sfeir, quien a principios de septiembre dejó su cargo como asesor de la bancada, argumentando –en privado– que no contaba con la total libertad para realizar su trabajo.

Sobre todo la salida de Santelices –quien fue muy cercana al Presidente José Antonio Kast y vocera de su campaña en 2021– dejó al descubierto las tensiones que atraviesa Republicanos desde su llegada a La Moneda. El haber abandonado la agenda valórica y el incumplimiento, hasta ahora, de la promesa de campaña del Mandatario de indultar a exuniformados por actuaciones realizadas en el contexto del estallido social, entre otras cosas, ha agudizado las diferencias al interior de la colectividad.

“Los valores patrios no se transan”, afirmó la parlamentaria al día siguiente, en el programa Desde la Redacción, de La Tercera, al referirse a la decisión de su ahora expartido de respaldar el indulto al exlautarista Juan Manuel Aliste –condenado por el homicidio de dos carabineros–, quien padece de un cáncer terminal.

En la misma entrevista, calificó la decisión de “completamente contradictoria” con los principios del partido y aseguró que el tema no había sido discutido al interior de la bancada.

Los dirigentes consultados coinciden en que Republicanos está pagando una factura muy costosa ante su rol de partido ancla del gobierno. Explican que, desde su fundación en 2019, su éxito se orientó hacia la radicalización para intentar atraer a los desilusionados de la UDI y también de RN, así como también a los indecisos. Hoy, esa fórmula ha tenido que ser desechada.

De la noche a la mañana, dice un dirigente, debieron dejar de lado la libertad para decir todo aquello que les gustaría decir y aprender a cuidar la relación con Chile Vamos. “Es muy raro pasar de ser un partido solitario a ser uno de los seis que están en el gobierno (UDI, RN, Evópoli, Demócratas, Social Cristianos y Republicanos), además de Libertarios, que siempre se alinea con nosotros, y el PDG, que a ratos nos apoya”.

“Lo más complejo sigue siendo ajustar las expectativas de los militantes a la realidad del Gobierno, lo que genera constantes fricciones”, señala otro dirigente. Algo que ha debido enfrentar una y otra vez el timonel de la tienda, Arturo Squella, en diversas instancias internas.

“Estamos en un proceso de consolidación”, señala el secretario general de la tienda, Vicente Bruna. “Desde que nos constituimos, en 2019, hemos enfrentado procesos electorales todos los años, incluso dos en un mismo año. Eso hizo que nos concentráramos mucho en la contingencia electoral y dejáramos un poco de lado la fidelización de nuestra militancia y la construcción de estructuras internas permanentes. En eso estamos ahora”, agrega.

Agustín Romero, uno de los referentes de la numerosa bancada, resta dramatismo a la salida de Santelices y dice que es mucho mejor que alguien que no se siente a gusto renuncie, a que comience a salirse de la fila y generar ruido. Agrega que él pensaba que la convivencia sería mucho más difícil de lo que ha sido. “Todos los partidos tienes diferencias internas, especialmente un partido joven como nosotros. Lo importante es que hemos seguido manteniendo la disciplina”.

Una bancada difícil de controlar

En estos primeros siete meses, la tienda de calle Presidente Errázuriz ha debido asimilar el brusco crecimiento de su bancada, que pasó de 15 a 30 legisladores, varios de ellos con un perfil aguerrido y mediático, que llegaron al Parlamento con altas expectativas que han debido ir moderando.

Fuentes del partido señalan que los 15 diputados nuevos llegaron al Parlamento con mucha energía y altas expectativas que han debido ir moderando. Entre ellos Sebastián Zamora –excarabinero acusado de provocar la caída de un adolescente de 16 años desde el puente Pío Nono hacia el río Mapocho en 2020–, Javiera Rodríguez –hija de carabinero, autoapodada “la capitana”– y Valentina Becerra –fundadora de la Fundación Sangre Verde, dedicada a brindar apoyo a miembros de carabineros y sus familias.

Los almuerzos de los martes en Valparaíso –instancia de coordinación entre los parlamentarios y la directiva donde es obligación asistir– se han transformado en una verdadera odisea para Squella y Bruna.

Se estableció un mecanismo para que antes del almuerzo los diputados se inscriban y llenen un formulario con los temas que quieren discutir –la mayoría son solicitudes al gobierno central–. Sin embargo, muchas veces, varios ni siquiera alcanzan a intervenir durante la hora y media que dura el encuentro y entran los mozos a levantar la mesa.

Mientras Squella debe cruzar raudamente al Senado, es Bruna quien debe continuar con bilaterales con cinco o seis diputados por jornada.

Pero ello ni los distintos chats de WhatsApp han sido suficientes para sostener la idea inicial del estratega comunicacional de Kast, Cristián Valenzuela, de mantener el control de la variopinta bancada.

Al poco andar, comenzaron a aflorar las personalidades mediáticas y polémicas de de los nuevos inquilinos, muchos de ellos con escasa experiencia política, poniendo a prueba la capacidad de la directiva para coordinarlos. De ahí que surgiera la idea de invertir en una “red social republicana”, una aplicación disponible en Google Play y App Store, que hasta ahora reúne a más de mil militantes conectados.

Uno de ellos revela otro de los sentimientos que hoy cruza al comité parlamentario: “Como eres de la familia, cuento con tus votos siempre, entonces no te tengo que cuidar mucho ni hacerte cariño”.

El diputado José Carlos Meza, quien se encuentra en su segundo período, dice que como bancada tienen un doble desafío, del cual tienen que estar a la altura: ser la representación más grande de la Cámara y ser el partido del Presidente y fundador del Republicanos.

Eso supone, dice, seguir haciendo renuncias, algunas de ellas, dolorosas, como lo acaban de hacer con la actual Ley de Presupuestos 2027. El diputado Mesa cuenta que solicitaron asignar, de manera simbólica, diez mil pesos a la partida del Instituto Nacional de Derechos Humanos, una petición que Hacienda desoyó.

“Tenemos una responsabilidad más grande, porque también, por así decirlo, un privilegio mayor. No sé cómo será con los otros partidos y los otros parlamentarios, pero para mí, por lo menos, comunicarme por WhatsApp con el Presidente, expresar mis críticas y comentarios, creo que es más fácil que el resto”, dice.

La relación con el oficialismo

Otras de las tensiones que hoy cruza a Republicanos es la creación de una nueva coalición que mejore la coordinación entre los partidos que apoyan al gobierno y le dé una institucionalidad para resolver diferencias.

Bruna ha dicho con todas sus letras que no están por la creación de un nuevo conglomerado. “Lo mantengo –afirma el vocero republicano–. Una coalición implica un proyecto común y una adherencia a ciertos principios y ciertas formas de hacer las cosas. Y tenemos diferencias, es sano que las tengamos, y puede ser bueno para el gobierno que existan”.

Una opinión distinta tiene Santelices: “(Una coalición) es fundamental para ver el mapa de norte a sur y cómo vamos a enfrentar las municipales, que es el primer escalón para tener un gobierno de continuidad”.

En Chile Vamos temen que Republicanos alargue indefinidamente esta discusión y vuelva a competir en solitario en las próximas elecciones municipales, parlamentarias y presidenciales.

Mientras tanto, hay un sector del partido de Kast que quiere forzar a los Libertarios a entrar al gobierno con cargos importantes y no simbólicos como los que les propusieron antes de asumir. Esto, lo descarta tajantemente su líder, Johannes Kaiser, a este diario: “Somos un partido con una línea ideológica muy clara y este gobierno se ha comprometido a ser un gobierno de emergencia –concepto acuñado por Squella– con poco acento ideológico. Entonces, bueno, si cambian de opinión en esa materia, lo veremos. La verdad es que hasta ahora no lo han hecho”.

Justamente el abandono de una agenda valórica por parte de Kast en su última campaña, y en lo que va del gobierno, es una piedra en el zapato entre los sectores más integristas de Republicanos, que miran con preocupación la pérdida de apoyo en los sectores que votaron por él.

La estrategia pragmática que delineó Kast junto a su círculo de hierro –Valenzuela, Squella y Alejandro Irarrázaval–, que dejó fuera elementos ideológicos, ya había dejado heridos. Entre ellos a los abogados Marco Antonio González y Carlos Frontaura, figuras clave de sus dos campañas anteriores. A principios de agosto, la abogada Carmen Soza –independiente pero parte del núcleo fundador– renunció a la dirección de Ideas Republicanas, en parte por no lograr una relación fluida con los diputados y su distancia del rumbo del gobierno.

“El Presidente Kast sabe que cuenta con Republicanos y nosotros –el partido– seremos leales a él y al gobierno. Ello implica respaldarlo cuando corresponda, y también hacerle saber cuándo creemos que puede estar equivocándose, para enmendar el rumbo, si él lo estima pertinente”, afirma la expresidenta del consejo constitucional Beatriz Hevia.

Dura competencia regional

La fuerte disputa que se produjo en las elecciones de las directivas regionales realizadas en agosto, hasta ahora inédita en la colectividad, encendió las alarmas. El temor es que esa pugna entre los sectores más oficialistas y los más disidentes se pueda reproducir en la elección del nuevo consejo general a fin de año. Esta instancia, integrada por 50 dirigentes de todo el país, es la que elige a la directiva. Un mecanismo indirecto, muy parecido al del Partido Comunista.

Pese a que en el papel la directiva decidió no respaldar a ninguna candidatura, la competencia fue muy friccionada. Salvo en la Región de Tarapacá, donde se logró consensuar una sola nómina, en el resto del país compitieron dos, tres y hasta cuatro listas. En Valparaíso ganó la diputada Chiara Barchiesi –disidente de la línea de Squella– y en Coquimbo se produjo una reñida disputa donde se impuso la dirigente social Loreto Ibarra, quien abogó por un partido mucho más conectado con las bases de su región.

Otro de los cuestionamientos que cruzaron la disputa en regiones fue la poca presencia de republicanos en cargos de gobierno en sus respectivas regiones, en relación a Chile Vamos. Los dirigentes de base han comenzado a advertir que sienten en terreno que, tal como van las cosas, pagarán un alto precio en las próximas municipales, al no aspirar a capitalizar el voto del cambio que los hizo crecer. Ello ha gatillado una fuerte presión de la colectividad para remover al jefe de la División de Gobierno Interior (DGI), Vicente Núñez (ex-UDI), y reemplazarlo por un militante de sus filas. El constructor civil, cercano al subsecretario del Interior, Max Pavez, tiene a su cargo la relación del gobierno central con las delegaciones presidenciales regionales y provinciales.

Kast pide a Squella que mantenga el timón

A fines de junio, mientras la Ley de Reconstrucción concentraba la agenda política, una discusión comenzaba a instalarse en el círculo de confianza de Kast: quién conduciría su partido en el próximo período, cuya renovación está prevista para enero próximo.

Algunos inquilinos de Palacio, entre ellos, Irarrázaval, eran partidarios de un cambio, ya que cuestionaban la “excesiva” autonomía de Squella y le atribuían una “agenda propia”. Había mucha molestia con sus críticas al gobierno.

En un primer momento propusieron al jefe de la bancada de diputados, Benjamín Moreno, un disciplinado militante con nexos con Libertarios.

La idea no tuvo mucha acogida interna, por lo que surgió el nombre de Meza, quien ha defendido una línea de irrestricta lealtad al gobierno. Incluso se enfrentó al timonel republicano cuando este, a principios de mayo, impugnó el rol de Irarrázaval y salió públicamente a responder a las críticas de RN al gobierno.

Meza tampoco tuvo apoyo suficiente. Para muchos republicanos el peso político de Squella –en la colectividad y en el oficialismo– no tenía reemplazo y debía continuar al frente del partido.

Fue el propio Kast quien cortó esta discusión de raíz y le pidió al actual timonel –quien había transmitido internamente que no pretendía ir a la reelección– que repensara su decisión. “Te necesito al frente del partido“, le habría dicho el Mandatario sentidamente al senador por Valparaíso.

“Yo no le voy a competir al senador Squella”, afirma Meza. “Hemos conversado profundamente, yo he entendido sus críticas (al gobierno) y él ha entendido mi posición: que las críticas deben hacerse en privado”.

No obstante, la tensión sigue latente al interior de la joven tienda, que el pasado 10 de junio cumplió apenas siete años y llegó al poder en tiempo récord, reordenando por completo el mapa de la derecha y la centroderecha.

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