Por Juan Andrés QuezadaEl incómodo debate que se tomó el Frente Amplio
Durante las reuniones preparatorias de su primer congreso ideológico, que culmina el próximo fin de semana, desde las bases surgieron reproches a sus dirigentes, particularmente a quienes fueron parte del gobierno de Boric. Haberse distanciado de los movimientos sociales fue una de ellas.

Desde el jueves 11 de junio, decenas de militantes del Frente Amplio (FA) se encuentran realizando un maratónico trabajo en su sede de calle Esmeralda, en el centro de Santiago: el procesamiento, una por una, de las actas con las conclusiones de más de 180 encuentros -“unidades congresales (UCON)”- realizados en los últimos tres meses en todo Chile y en varios países del extranjero.
El resumen será presentado en el cierre del Primer Congreso Ideológico-Estratégico del partido, que se realizará el próximo sábado y domingo en la sede de la Central Unitaria de Trabajadores (CUT).
Mientras tanto, este fin de semana se reunieron telemáticamente los representantes de cada una de las UCON -integradas por entre 10 y 19 militantes-, quienes elegirán a la directiva -un presidente y cuatro vicepresidentes- que encabezará la inédita asamblea que definirá el rumbo de la joven colectividad, que llegó al poder en tiempo récord de la mano del expresidente Gabriel Boric.
Paradójicamente, el rol jugado por el establishment frenteamplista en el gobierno anterior -en su mayoría líderes de la movilización universitaria de 2011, el movimiento feminista de 2018 y el estallido social de 2019- se transformó en un incómodo debate en el marco del congreso partidista.
Pese a que ninguna de las cuatro preguntas que guiaron las conversaciones de las UCON incluía un análisis a la administración anterior, surgieron cuestionamientos espontáneos a la dirigencia que acompañó a Boric en su gobierno.
El principal reproche fue haberse alejado de los movimientos sociales -universitarios, feministas, medioambientalistas…- que los habían catapultado en política.
“Hay visiones autocríticas que, por cierto, son súper necesarias, sobre el proceso constitucional y el repliegue que produjo la derrota en los movimientos sociales”, dice el encargado del Congreso, Javier Ahumada.
“También entre los que apuntan a volver a centrarse en los movimientos sociales, y quienes defienden una política más de masas y de crecimiento electoral. Pero hay muchos más acuerdos y consensos de lo que uno podría haber sospechado con anterioridad”, agrega el dirigente.
Otra de los reclamos que se repitió, fue que hasta ahora no ha habido una instancia para debatir abiertamente es el meteórico ascenso del partido y su papel en el gobierno.
“Hay una reflexión compartida de que es necesario hacer un proceso más profundo para analizar la experiencia de haber sido gobierno y, a partir de ello, corregir aquello que no se hizo bien y ofrecer un proyecto para Chile para la etapa que viene”, comenta la exsubsecretaria Valeska Naranjo.
Sin embargo, fuentes del FA dicen que, casi en igual cantidad, hubo voces que defendieron con brío el rol del exgobernante y sus ministros, argumentando las difíciles circunstancias en que les tocó gobernar, tras el rechazo de la propuesta de nueva Constitución en el plebiscito del 4 de septiembre de 2022.
Sin ir más lejos, el miércoles pasado, en el podcast Mirada Infinita, el exconstituyente frenteamplista Fernando Atria valoró la “flexibilidad” que tuvo el exmandatario y su capacidad para “ajustarse” al nuevo escenario político tras esa dura derrota política.
“La expectativa transformadora con la cual Boric llegó al poder en buena parte se frustró, pero no por la incompetencia del gobierno, sino que por el cambio en las condiciones en las cuales debió gobernar. A pesar de eso, terminó de una manera satisfactoria y estuvo a la altura”, remató el abogado.

La historia se repite
En medio de este debate entre autoflagelantes y autocomplacientes, muy parecido al que vivió la Concertación durante sus años más exitosos, se han encendido algunas alarmas en la joven colectividad.
Existe una soterrada preocupación por alguna eventual salida de libreto que pudiese ocurrir en el encuentro en la casona de la CUT, considerando que casi la totalidad de los delegados electos son militantes de base y no obedecen a ninguna de las facciones internas de la tienda y menos a sus think tanks que han sacado una serie de documentos en estos últimos meses.
A modo de ejemplo, señalan desde la colectividad, entre los 180 congresales hay sólo dos nombres conocidos: el exministro socialista Jorge Arrate y la exmiembro de la Convención Constitucional Giovanna Roa.
Con respecto a la conformación de esta inédita asamblea hay dos versiones. Una es que la dirigencia justamente buscó que fueran militantes desconocidos los que asumieran el protagonismo del Congreso y definieran el nuevo rumbo de la tienda. Y, en esa línea, acordaron que las exautoridades de gobierno, parlamentarios, alcaldes y distintas autoridades estuvieran en un segundo plano.
“Para evitar cualquier tipo de suspicacias se buscó que fuese una instancia completamente igualitaria entre la militancia”, afirma un dirigente.
La diputada Tatiana Urrutia dice que la “repartición geográfica” y, en cierto modo, “el azar” con que se definieron las UCON fue una buena muy experiencia. “A los que fuimos parte del gobierno y llevamos tiempo en algunos cargos dirigenciales nos permitió conocer de primera fuente la mirada de militantes que no han estado involucrados en las decisiones partidarias. Al mismo tiempo, ratificado que la fusión -impulsada por Boric a mediados de 2023- fue correcta, al igual que nuestra política de alianzas”.
Otras fuentes del partido señalan que al instalar este inédito mecanismo participativo -muy parecido al que abrió la expresidenta Michelle Bachelet en su segundo mandato para iniciar un proceso constituyente-, la actual dirigencia perdió completamente el control del Congreso.
“La directiva y el comité central no tienen voz ni voto en las definiciones que adoptará el plenario. Ni siquiera pueden hablar”, advierte un dirigente.
La inquietud radica básicamente en la decisión de la dirigencia de “blindar” al exmandatario y no abrir ningún tipo de espacio para autocríticas. Menos en momentos en que la oposición necesita unidad para ser un contrapeso efectivo al gobierno del Presidente José Antonio Kast.
“Hay conciencia de la necesidad de defender lo que logramos avanzar durante el gobierno (reforma de pensiones, royalty minero, salario mínimo, Ley de 40 horas) y también de los pendientes que no pudimos concretar por la correlación de fuerzas en el Parlamento (CAE, reforma tributaria, sala cuna universal, reforma a la salud…)”, señala el exsenador Juan Ignacio Latorre.
Un ejemplo de esta definición se produjo hace poco más un mes, cuando la directiva del FA rechazó la posibilidad -planteada por el Socialismo Democrático- de partir con una autocrítica, el documento de respuesta a la megarreforma de Kast -elaborado por los centros de estudios de oposición-.
A favor de ellos juega -coinciden distintas fuentes de la colectividad- el débil arranque del actual gobierno que, en cierto modo, ha unido a la militancia tras la dura derrota presidencial -primero, de su candidato, el diputado Gonzalo Winter en las primarias, y luego de la candidata del sector, Jeannette Jara, en segunda vuelta-.

Elecciones internas
Terminado el congreso, inmediatamente el FA abre su proceso de elecciones internas, donde todo indica que podrían volver a surgir fricciones internas y ponerse en el debate el papel de la elite frenteamplista y el fracaso del discurso “refundacional” con el cual irrumpieron sus dirigentes en 2017
Para el ala más de izquierda, el ciclo político surgido a partir del estallido social de 2019 no se ha cerrado y las demandas que la ciudadanía levantó con rabia no han sido solucionadas.
Para los sectores más moderados, en su mayoría provenientes de lo que fue Revolución Democrática, la colectividad tiene que abocarse al futuro y a encantar a un electorado que en las últimas presidenciales se inclinó mayoritariamente por Kast y el abanderado del Partido de la Gente (PDG), Franco Parisi.
Para ello, saben que cuentan con una potente carta presidencial en sus filas, el alcalde de Maipú, Tomás Vodanovic, quien aparece hoy en las encuestas como uno de los políticos mejor evaluados por la ciudadanía. Y también con el propio Boric, quien no ha descartado la posibilidad de volver a postular a La Moneda.
“Si me preguntan quién pudiera representar al progresismo, la persona más indicada es Tomás Vodanovic”, afirmó esta semana en La Segunda el dirigente histórico del socialismo José Antonio Viera-Gallo.
“Se viene un momento importante de democracia partidaria, que espero se viva con responsabilidad y cuidando el proyecto colectivo y la unidad política que hemos construido en los últimos años”, dice el exsenador Latorre.
“Más que discutir si somos más o menos moderados que antes, que creo, no fue la conversación principal del Congreso, nuestro desafío es cómo construimos un nuevo proyecto para Chile y para los próximos 50 años. Somos un partido que ha decidido que las transformaciones se construyen con mayorías y desde la sociedad”, sentencia la presidenta del FA, Constanza Martínez.

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