Por Constanza PalmaLas hormonas son todo
A las hormonas muchas veces se les atribuyen únicamente efectos sobre el estado de ánimo, especialmente en las mujeres y en relación con sus ciclos biológicos, cuando en realidad cumplen un rol fundamental en prácticamente todos los procesos del organismo. Ignorar sus señales o normalizar ciertos síntomas podría tener consecuencias silenciosas, pero profundas para la salud.

A las hormonas muchas veces se les atribuyen únicamente efectos sobre el estado de ánimo, especialmente en las mujeres y en relación con sus ciclos biológicos, cuando en realidad forman parte de procesos mucho más complejos y fundamentales para el funcionamiento del organismo.
Actúan como un sistema de mensajería interna que mantiene al cuerpo funcionando en equilibrio. Desde la energía y el sueño hasta el metabolismo, la salud del corazón, los huesos, la piel y el bienestar emocional, su impacto atraviesa prácticamente todos los aspectos de la vida cotidiana.
Por eso, hablar de hormonas es hablar de salud integral. La endocrinóloga Maite Candia, miembro de la Sociedad Chilena de Endocrinología y Diabetes (SOCHED), explica que una alteración hormonal puede manifestarse de distintas maneras. Síntomas como cansancio, aumento de peso, dificultad para concentrarse o pérdida de masa ósea pueden ser indicios de que algo no anda bien a nivel hormonal.
Por su parte, la endocrinóloga Alejandra Martínez plantea que “hay señales que las mujeres aprenden a normalizar porque nadie las toma en serio” y advierte que “un desequilibrio hormonal no tratado no es solo un problema de bienestar, es un factor de riesgo real para enfermedades crónicas”.
Salud física: el impacto hormonal en el cuerpo
La doctora María Pía Cid, también miembro de la SOCHED, explica que dentro de los problemas hormonales más frecuentes se encuentran las alteraciones tiroideas: “El hipotiroidismo, que es lo más frecuente, puede traducirse en síntomas como exceso de sueño, cansancio, intolerancia al frío, tendencia a constipación o alteraciones menstruales”. En cambio, cuando se habla de hipertiroidismo “está todo acelerado: hay taquicardia, intolerancia al calor, baja de peso inexplicada, mucha hambre y temblor de manos”.
Así mismo, destaca las alteraciones en la función ovárica. “Un indicador importante son las alteraciones del ciclo menstrual, aunque las causas y el enfrentamiento son distintos según la edad de presentación”, señala. Lo más común es que se presenten alteraciones en la transición a la menopausia, con la aparición de síntomas como bochornos, sudoración nocturna o sequedad vaginal. También aparecen indicadores del estado de ánimo como irritabilidad, alteraciones a la memoria o trastornos del sueño.
Sin embargo, muchas veces estos síntomas se minimizan y pueden evolucionar en efectos secundarios a causa de no tratarlos. La doctora Cid explica que, en el caso de las alteraciones tiroideas, “una alteración leve puede evolucionar a un cuadro más severo, con manifestaciones más extremas que afecten el corazón, la regulación del metabolismo, del riñón, la función muscular e incluso el área cognitiva”.
En relación a la menopausia, “sin las medidas preventivas o sin tratamiento hormonal en caso de tener indicación, puede afectarse la calidad de vida”, explica. Esto a través de la aparición de factores de riesgo cardiovascular o alteraciones de la glucosa. Además de aumento de grasa visceral y aparición de osteopenia u osteoporosis, lo cual predispone a fracturas con traumas mínimos o movimientos bruscos.
El rol de las hormonas en la salud mental
Durante años, muchas mujeres han escuchado que están “exagerando”, que son “muy sensibles” o incluso que están “locas” cuando consultan por angustia constante, crisis de pánico, cambios bruscos de ánimo, cansancio extremo o dificultades para dormir. Síntomas que con frecuencia se reducen al estrés o a problemas emocionales, pero que en muchos casos podrían tener una explicación hormonal detrás. “Todas las alteraciones hormonales pueden afectar de alguna medida la regulación del ánimo”, señala la doctora Cid.
“Los estrógenos tienen un rol importante en el ánimo, el sueño y la concentración”, explica la doctora Candia. Por eso, cuando sus niveles disminuyen o fluctúan, pueden aparecer síntomas que muchas veces se normalizan o se atribuyen únicamente al estrés: “Pueden aparecer alteraciones del sueño, dificultad para concentrarse o cambios en el ánimo. Por eso algunas mujeres, no todas, durante la peri o post menopausia presentan este tipo de trastornos”, señala.
Otra de las hormonas que suele aparecer constantemente en conversaciones sobre bienestar es el cortisol, especialmente en redes sociales, donde abundan mensajes sobre el supuesto “exceso de cortisol”. Frente a esto, la doctora Candia hace una advertencia: “El cortisol es una hormona vital. Sin cortisol no podríamos vivir”. Según explica, esta hormona participa en múltiples funciones esenciales del organismo, desde el metabolismo y el control de la glicemia hasta la presión arterial, la salud ósea y reproductiva. “Es cierto que el cortisol aumenta en situaciones de estrés, pero eso corresponde a una respuesta normal del organismo”, aclara.
La doctora Cid adhiere a esto, señalando que “sin cortisol, no tenemos capacidad de respuesta al estrés y puede ser una situación de riesgo vital”. Además, aclara que el estrés no se limita solo a lo emocional. “Puede ser enfrentarse a algo peligroso, una enfermedad, una cirugía o incluso correr una maratón”, señala.
La especialista también destaca que el cortisol funciona siguiendo un ciclo natural durante el día. “Sus niveles son más altos en la mañana y van disminuyendo hasta llegar a sus niveles más bajos en la noche”, detalla. Por eso, dormir mal de manera constante puede alterar ese equilibrio y afectar procesos como la regulación de la glicemia, la presión arterial y el metabolismo. Finalmente, aclara que las enfermedades por exceso patológico de cortisol “no son tan frecuentes” y suelen manifestarse con alteraciones metabólicas importantes, muy distintas al estrés cotidiano.
El costo de normalizar el malestar
Especialistas advierten que normalizar síntomas persistentes puede impedir detectar enfermedades a tiempo. El cuerpo cambia constantemente y sentir cansancio ocasional o estrés es parte de la vida, pero cuando las molestias se vuelven permanentes o afectan la rutina diaria, es importante investigar más allá.
“Los trastornos hormonales más frecuentes, no tratados, rara vez generan daño de un día para otro, pero sí van acumulando efectos silenciosos que con el tiempo se vuelven más difíciles de revertir”, advierte la doctora Martínez.
Candia asegura que “es relativamente frecuente que enfermedades hormonales terminen diagnosticándose tardíamente, porque las hormonas actúan prácticamente en todos los órganos y sistemas del cuerpo, y muchas veces los pacientes consultan inicialmente con especialistas de otras áreas”.
El desconocimiento sobre la salud hormonal no solo retrasa diagnósticos, sino que también alimenta estigmas que pueden invalidar el malestar físico y mental. Sin embargo, la especialista explica que “muchas veces no es fácil llegar rápidamente a un diagnóstico correcto”.
Para la doctora Candia, las redes sociales también juegan un rol fundamental, ya que han contribuido a instalar información errónea y diagnósticos sin evidencia científica. “Es impresionante la cantidad de información sin base científica que circula en redes sociales. Muchas personas terminan creyendo en recomendaciones sin evidencia e incluso consumen medicamentos o suplementos que no tienen sustento científico”, advierte.
El riesgo, explica, es que estas prácticas no solo retrasen diagnósticos reales, sino que incluso puedan generar daño. “El llamado es a informarse bien sobre quién está entregando la información en redes sociales: si tiene trayectoria académica, participación en sociedades científicas y formación seria en el área. Y ante cualquier duda, consultar con un especialista acreditado”, finaliza.
Por su parte, la doctora Cid plantea la importancia de “educar acerca de que los estilos de vida saludables, el ejercicio regular y la alimentación sana”. Además, hace un llamado a evitar alimentos ultraprocesados y el uso de productos que puedan interferir con el funcionamiento normal de las hormonas. “Es importante tener un sueño saludable para mantener los ciclos circadianos de las hormonas. También darse tiempo para el autocuidado físico y mental puede ayudar al sistema endocrino a funcionar adecuadamente”, añade.
“El mensaje no es alarmista: la gran mayoría de las condiciones endocrinas tienen tratamiento efectivo y las personas llevan vidas completamente normales con el manejo adecuado. Lo que sí importa es no normalizar síntomas que merecen evaluación. Consultar a tiempo no es exagerar, es la mejor herramienta preventiva que tenemos”, concluye Martínez.
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