El peso de la carga mental también puede afectar al corazón
Organizar horarios, recordar controles, anticipar necesidades y estar pendiente de que todo funcione. Es la carga mental que muchas mujeres sostienen a diario y que no solo puede ser agotadora. Si se mantiene en el tiempo, puede convertirse en estrés crónico y también pasarle la cuenta al corazón.

Cuidar a los hijos, organizar las tareas de la casa, trabajar, hacer las compras, preparar comidas, coordinar horarios, recordar controles médicos y estar pendiente de lo que necesitan los demás. Para muchas mujeres, el día no solo está lleno de cosas por hacer, sino también de cosas que recordar, anticipar y resolver.
Es lo que se conoce como carga mental: ese trabajo, muchas veces invisible, que implica mantener en la cabeza buena parte de la organización cotidiana de una familia. Y aunque no necesariamente se traduzca en una tarea física concreta, puede hacer que el cerebro siga funcionando en “modo pendiente” incluso cuando, en teoría, llegó el momento de descansar.
El problema es que cuando esa sobrecarga se mantiene en el tiempo, deja de ser solamente agotadora. El estrés crónico también puede convertirse en un factor que contribuya al riesgo de desarrollar una enfermedad cardiovascular.
¿Cómo ocurre esto? Frente a una situación de estrés, el organismo activa una respuesta de alerta y libera hormonas como la adrenalina. Es una reacción normal y necesaria frente a situaciones puntuales. Pero cuando vivimos permanentemente apuradas, resolviendo varias cosas al mismo tiempo y con pocos espacios de recuperación, ese estado de alerta puede tener consecuencias.
“La adrenalina que uno elimina te da taquicardia, te apura el corazón, hace que los vasos arteriales se contraigan, y esa contracción es la que afecta al órgano”, explica el doctor Fernando Lucero, jefe del Departamento de Enfermedades Cardiovasculares de Red Salud.
Por eso, para Lucero el problema no está en tener un día particularmente difícil, sino en convertir esa forma de vivir en la norma. “El multitasking puede ser muy lindo para uno, pero es malo para la salud cardiovascular”, dice.
Un riesgo que se va sumando
Lo anterior no significa que una vida estresante explique por sí sola un infarto. “El estrés crónico y una vida ajetreada contribuyen a los infartos al acumularse con factores como hipertensión, diabetes, tabaquismo, obesidad y colesterol alto”, explica Lucero.
Pero hay otro problema: vivir sobrecargadas también puede hacer más difícil cuidar precisamente esos factores. Cuando falta tiempo, el ejercicio se posterga, se duerme peor, cuesta más mantener una alimentación saludable y los controles médicos pueden quedar para después. El estrés, por lo tanto, puede afectar la salud cardiovascular tanto por la respuesta que provoca en el organismo como por las condiciones de vida que termina favoreciendo.
Y ahí la carga mental deja de ser solamente una discusión sobre quién recuerda comprar el regalo de cumpleaños, pide la hora al pediatra o sabe que queda poca comida en el refrigerador. Cuando una persona pasa buena parte del día anticipando necesidades, coordinando tareas y resolviendo problemas, tener espacios reales de descanso también se transforma en un asunto de salud.
Por eso, distribuir las tareas domésticas y de cuidado, contar con redes de apoyo y tener momentos en que realmente sea posible desconectarse no es solo una forma de aliviar la rutina. También puede ayudar a reducir una fuente de estrés que, cuando se vuelve crónica, puede terminar afectando la salud cardiovascular.
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