Opinión

Sobre mentiras y tonterías

Harry Frankfurt, el fallecido y célebre filósofo de Princeton, escribió hace más de 20 años uno de sus ensayos más famosos: “On Bullshit”. En la obra, Frankfurt distingue entre las mentiras y las bullshit, que en español podríamos traducir simplemente como tonterías (hay palabras más obscenas, pero se entiende el punto). En su visión, toda mentira parte desde el reconocimiento de que existe una verdad, pero que se busca que sea ignorada o desacreditada. La intención de los mentirosos es que los otros no conozcan la verdad, pero lo hace conociéndola y no ignorándola. En cambio, las tonterías tienen un punto de partida distinto. Quienes las ocupan buscan conseguir algo y, para lograrlo, les da lo mismo si lo que dicen es cierto o no. A diferencia de las mentiras, las tonterías no tienen ningún respeto por la verdad; quienes las ocupan no les interesa saber qué es real, simplemente conseguir su objetivo. Frankfurt concluye el texto diciendo que las tonterías son más peligrosas que la mentira. En un mundo rodeado por desinformación, convertir a la verdad en irrelevante es peor que tratar de ocultarla.

Después de una semana llena de declaraciones, queda la duda de si el gobierno ha caído en el pecado de mentir o decir tonterías (o metáforas e hipérboles, que pareciera ser la explicación). Lo primero fue la controversia por los distintos recortes en beneficios sociales, los que el mismo presidente y su entorno prometieron no tocar durante la campaña. Dada la premura e ímpetu con que han promovido esas mismas medidas, y la displicencia con que han ignorado las advertencias, ahora me queda la duda de si lo que hicieron fue mentir o simplemente ignorar la verdad con el fin de ser electos.

Una misma sensación queda con las declaraciones del presidente sobre su meta de expulsar 300 mil migrantes. El presidente no sólo se rió en la cara de sus votantes que le creyeron, tratándolos de ignorantes por no entender una metáfora (aunque más bien el ignorante fue el presidente, ya que confundió metáfora con hipérbole), sino que además trató de hacernos creer que la verdad no existe, que él nunca dijo lo que dijo y que no había que tomarlo en serio. Asimismo, a pesar de que hubo varias advertencias en campaña de que lo que prometían era imposible, siguieron haciéndolo sin culpa ni remordimiento. De nuevo, ¿mentira o tontería?

Un último capítulo es la indicación del gobierno, que obliga a servicios de salud y educación a informar datos personales de personas situación migratoria irregular. El subsecretario Pavez salió a explicar que lo que se busca no es que se reporten los datos, sino que se responda a la solicitud que hagan las autoridades migratorias. Ante la obvia pregunta de si esto no podría generar miedo en familias que no quieran acceder a atención de salud o llevar a sus hijos al colegio (ambos derechos garantizados en la constitución), el subsecretario simplemente dijo que “no creían que se generara ese efecto”. Como si la evidencia de políticas similares en EE.UU., en las que familias no llevan a sus hijos al colegio para evitar ser deportados, no fuera real. De nuevo, ¿son estas mentiras, tonterías, o simplemente impericia?

Por Javier Sajuria, profesor de Ciencia Política en Queen Mary University of London y director de Espacio Público.

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