Opinión

¿Está enferma la economía?

7 JULIO 2026 MINISTRO DE ECONOMIA, JORGE QUIROZ. FOTO: DEDVI MISSENE Dedvi Missene

Luego de conocerse la variación negativa del índice mensual de actividad económica en mayo, que dio cuenta de cinco meses consecutivos de caída, el Presidente Kast hizo alusión a que Chile padece una enfermedad económica que está afectando la vida de los chilenos.

Como las palabras y el lenguaje van generando y configurando realidades, discrepo de la apreciación presidencial. La economía chilena no está enferma. La economía chilena se encuentra empantanada, que es algo muy distinto, como consecuencia de una incertidumbre que no logra despejarse, de regulaciones y burocracia que dificultan la puesta en marcha de nuevos proyectos de inversión, de rigideces laborales que encarecen la contratación de trabajadores, y, en fin, de la inercia de un entorno que impide que la actividad emprendedora pueda desplegarse con todo su potencial. Lo que han venido mostrando las cifras de actividad de este año -dejando de lado la minería, principal factor explicativo de estos resultados- es la de un virtual estancamiento, el cual no nos está permitiendo ni siquiera llegar al ya de por sí bajo crecimiento de tendencia de la economía, que se sitúa en torno al 2 por ciento anual.

Pero una economía empantanada no es una economía enferma. Una economía enferma es una economía debilitada que requiere de un tratamiento más profundo para sanar, normalmente explicado por la presencia de grandes desequilibrios macroeconómicos, alta inflación, graves fallas institucionales y un inadecuado funcionamiento del Estado de Derecho. Nada de esto caracteriza a la economía chilena hoy día, y si bien las finanzas públicas presentan problemas, las medidas que se están adoptando van a permitir corregir esta situación.

Para salir del pantano se requiere un tractor que permita destrabar los motores del crecimiento y permitirles operar con normalidad. Y el tractor que necesita la economía chilena es precisamente el proyecto de Reconstrucción y Desarrollo que se está tramitando en el Senado: alivio tributario para empresas de todos los tamaños; certeza tributaria para nuevos proyectos de inversión; mayor agilidad y certeza jurídica en el otorgamiento de permisos, incluyendo el área ambiental; apoyo a la mantención de trabajadores formales, y un largo etcétera. Por cierto, hay materias que van a requerir de una negociación política para alcanzar acuerdos que robustezcan el proyecto, y otras en las que será necesario introducir ajustes técnicos que permitan una mayor eficacia de las medidas. Especial hincapié habrá que colocar en una primera etapa en el impulso a la construcción y a la infraestructura, palancas fundamentales para generar nuevos empleos. Y saliendo del pantano será el turno de otras medidas y reformas que, complementando las contenidas en el proyecto actual, permitan levantar la nariz del avión y elevar el crecimiento de tendencia hacia niveles más cercanos al 4 por ciento. Pero hablar de una economía enferma no corresponde a la realidad, y tampoco es una buena señal para fomentar la inversión y para atraer capitales.

Por Hernán Cheyre, Centro de Investigación Empresa y Sociedad (CIES) U. del Desarrollo

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