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Los nuevos rescates en Venezuela reavivan la esperanza de encontrar sobrevivientes

Seis días después del devastador doble terremoto que sacudió el norte de Venezuela, cuando las posibilidades de encontrar sobrevivientes disminuyen con cada hora, algunos rescates ocurridos en La Guaira han devuelto un respiro a familias. Uno de los casos es el de Klieber Moran un niño de 3 años que fue rescatado seis días después del terremoto.

Grupo USAR en Venezuela

Ya va a hacer una semana desde que dos terremotos de siete grados irrumpieron en la vida venezolana, llevándose ya a al menos 2 mil vidas entre edificios derrumbados y escombros. A estas alturas, los especialistas en rescates admiten que es muy difícil encontrar a alguien con vida, pero algunas historias de sobrevivencia contradicen esto y llenan de esperanza a los venezolanos.

En el estado de La Guaira, el más afectado por los sismos, los equipos de rescate se esfuerzan, ya no tan solo por encontrar sobrevivientes, sino por el cuerpo de personas desaparecidas. Como describen desde France 24, el día entero se escucha el sonido de palas y herramientas manuales sacando escombros.

Aun así, de tanto en tanto, se hace el silencio más profundo en los trabajos: aguzando los oídos, los rescatistas intentan percibir el llamado o el movimiento de alguien. Milagrosamente, algunos de esos llamados han sido atendidos, y ya hay más de 36 personas que han podido ser rescatadas en medio de la tragedia.

En la ciudad de Carabellada, un hombre y su hijo adolescente fueron rescatados el domingo, después de haber sobrevivido cuatro días bajo los escombros de un edificio, según pudo informar AFP. “Visiblemente cansados y aún en estado de shock, el padre y el menor fueron extraídos de entre los escombros y otros materiales por rescatistas franceses y estadounidenses”, indicó la agencia.

El menor fue extraído con el cuerpo cubierto de polvo, sangre en la rodilla y la mano vendada, y ambos tenían el torso desnudo. Cuando pudieron ser evacuados, una multitud de voluntarios y personal de rescate pidió a todo el mundo que abriera el paso, con miras a la ambulancia que aguardaba por ellos en la calle.

Tras varias horas de intensas y complejas labores de búsqueda sobre el terreno, los especialistas lograron abrir un espacio seguro entre los enormes bloques de hormigón para poder extraer a ambas víctimas.

De acuerdo con los reportes de los brigadistas, el menor de edad fue el primero en ser extraído de la estructura colapsada, seguido inmediatamente por su padre. Ambos se encontraban completamente conscientes, aunque manifestaban evidentes signos de deshidratación y agotamiento extremo debido a las prolongadas horas de confinamiento desde el inicio de la emergencia sísmica.

Ese mismo día, en la misma ciudad, una señora de 60 años fue rescatada después de 11 horas de intenso trabajo por parte de los rescatistas. Un equipo de voluntarios peruanos y salvadoreños consiguió liberar así a Belkys Josefina Barreto, según informó el mismo presidente salvadoreño Nayib Bukele en sus redes.

Medios internacionales señalan que el presidente de El Salvador, Nayib Bukele, habría facilitado un helicóptero para agilizar el traslado de la paciente hacia un centro asistencial en Caracas. Esa información no había sido confirmada oficialmente por las autoridades venezolanas.

La presidenta encargada de Venezuela, Delcy Rodríguez, pudo dar cuenta de una noticia similar, luego de que un niño de 11 años fuera rescatado en Carabellada. Compartiendo imágenes del rescate en su cuenta de X, aseguró que “en estas horas cada vida es esperanza para Venezuela”.

Entre los videos de este rescate, se ven voluntarios mexicanos ayudando al niño para sacarlo de los escombros, y hablándole para mantenerlo consciente. “¿En qué año vas?, fue la pregunta de uno de los elementos del ejército mexicano que se escucha en el video,mientras colocaban al niño venezolano sobreviviente de los sismos en una camilla naranja, en medio de toneladas de escombros.

Ante la emergencia, México desplegó más de 250 oficiales del Ejército, Fuerza Aérea y Guardia Nacional, junto con binomios caninos, equipo especializado y toneladas de ayuda humanitaria.

Por su parte, un equipo de bomberos internacionales rescató a un padre y su hijo en Playa Los Cocos, en el estado de La Guaira. Ahí habían quedado atrapados entre los escombros de un edificio construido por el gobierno.

“Después de que voluntarios llevaran un buen número de horas trabajando en la búsqueda de personas atrapadas, el sábado comenzaron a llegar equipos de rescate internacionales. Tanto unos como otros decían que habían percibido señales de vida en el lugar donde se derrumbaron varios de esos edificios. El equipo de rescate estadounidense se adentró entre los escombros hasta que oyó gritos”, indicó el diario El Mundo, agregando que una vez que lograron sacar al padre y al chico, los rescatistas los transportaron con sumo cuidado para que recibieran asistencia médica.

Con los días, los rescates se volvieron más escasos, pero ya 6 días después del sismo, un nuevo milagro desafió el reloj. Durante la madrugada del martes 30, un niño de apenas tres años fue extraído con vida de entre los escombros por un equipo venido de Jordania.

Tras ser hallado con vida, el niño recibió los primeros auxilios y fue llevado enseguida a un hospital, según reportó la entidad en el comunicado. Un video de la Defensa Civil de Jordania, que fue difundido en las redes sociales, muestra a los rescatistas sacando al menor de las ruinas de un edificio y cubriéndolo con un manto, al tiempo que eran aplaudidos por la hazaña.

El niño, llamado Klieber Morán según indicó la presidenta interina del país, Delcy Rodríguez, fue sacado de entre los escombros en el estado de La Guaira para llegar a urgencias en Caracas.

El Departamento de Bomberos de Quito, por su parte, rescató el lunes a un niño de 12 años, que estaba bajo una estructura colapsada. Respecto al video publicado por el departamento, France 24 relató: “Se ven socorristas retirando cuidadosamente fragmentos de concreto hasta abrir un espacio suficiente para liberar al menor, que finalmente fue inmovilizado en una camilla y trasladado entre aplausos, alivio y lágrimas contenidas”.

Hasta este momento, un operativo ha sido puesto en lugar para rescatar a Hernán Gil, el vigilante de un edificio residencial que quedó atrapado en el tercer piso del sótano, en la localidad de Catita La Mar. Las operaciones llevan más de 24 horas, desde el momento en que los especialistas consiguieron establecer contacto con el hombre de 70 años.

Sin embargo, el rescate es particularmente difícil: una enorme viga bloquea el acceso, mientras la inestabilidad del edificio impide utilizar maquinaria pesada. Por esto, cada fragmento de concreto debe retirarse manualmente para evitar un nuevo derrumbe.

Desde el exterior, Gusbimar González, esposa de Hernán, espera desde el mismo día del terremoto. Ahí espera y se aferra a cada actualización que le dan los rescatistas sobre el estado de la operación, aunque le advierten que el acceso es lento y extremadamente delicado.

Mientras tanto, ella mantiene intacta la convicción de que no solo su esposo sigue esperando ser rescatado: “Yo tengo la corazonada de que están esperando que los saquen debajo de los escombros”, afirmó, hablando sobre otras personas que podrían estar atrapadas.

“ Quiero agradecer a todos los que han puesto su granito de arena, a todos los rescatistas que han estado aquí de diferentes países, en especial a los de la Cruz Roja de Costa Rica porque ellos fueron quienes accedieron al lugar y escucharon la voz de mi esposo", señaló González.

El trabajo de rescate lo realizan con ayuda de equipos especializados como sensores de ultrasonido que detectan el latido del corazón de Hernán Gil y también otro sensor que percibe cualquier movimiento que se pueda dar en la estructura y que ponga en riesgo la vida de este hombre, así como de los propios rescatistas.

A 40 kilómetros de Caracas, en tanto, Marlon Ochoa, una sobreviviente del desplome de un edificio en La Guaira, la ciudad más afectada, contó a Reuters que busca entre los escombros a su madre, a su esposa y a su hijo, desaparecidos tras el derrumbe de su edificio, y se queja del actuar de las autoridades.

Marlon Ochoa, sobreviviente del desplome de un edificio en La Guaira, la ciudad más afectada, a 40 km de Caracas, cuenta que busca entre los escombros a su madre, a su esposa y a su hijo, desaparecidos tras el derrumbe de su edificio.

“Aún no veo a las autoridades encargándose de la situación aquí en esta zona”, dijo, desesperado, agregando que “me dijeron que están deliberando. ¿Deliberando qué? (…) Si hoy no llega nadie aquí vamos a hacer una revolución porque aquí necesitamos cosas: maquinaria, plantas eléctricas, taladros, de todo”.

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