Jim Steinman
13 JUNIO
El final de Jim Steinman fue tan wagneriano como su existencia: terminó solo, en una mansión que reconstruyó a imagen y semejanza, llena de discos de oro, calaveras, candelabros y fetiches. Un monumento al ego del “lord de los excesos”, un apodo burlón de la crítica que él adoptó con gusto y orgullo.
Antes muerto que sencillo
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