Por Daniel FajardoCuando “soy yo” se convierte en la clave del negocio
Con un poco más de dos años de vida, la startup chilena Soyio, surgió luego de varios pivoteos e investigar la importancia de la “identidad” de las personas en entornos online. Ya ha recibido inversiones por cerca de US$1,6 millones, tiene como clientes a más de 30 grandes compañías y acaba de ganar el último Demo Day de Start-Up Chile.

La protección de datos personales es el leitmotiv de la startup chilena Soyio. Y a pesar del reciente anuncio del gobierno de aplazar un año la ley relacionada a esta materia, sus fundadores, Óscar Quevedo y Matías Menich están felices por la decisión, porque, según este último, se está hablando mucho más que antes en las empresas y en la agenda pública de la importancia de este tema.
Pero la historia de esta joven empresa que acaba de ganar el último Demo Day de Start-Up Chile (y con ello una invitación ser parte de la delegación de ProChile al Web Summit de Portugal), comenzó hace diez años. Ambos amigos se conocieron mientras estudiaban ingeniería civil con especialización en computación en la Universidad de Chile. Sin embargo, Quevedo tuvo que dejar la carrera por una fuerte depresión. “Fue una especie de crisis de identidad. Necesitaba sanarme y comencé a encontrar una especie de propósito en el emprendimiento”, recuerda. Entre varios proyectos, creó junto a Menich, una aplicación para pagar la cuenta en los restaurantes. “Pero estábamos muy adelantados a la época y nunca la pudimos hacer despegar”, confiesa.
Y pivotearon.
Corría 2018 y desarrollaron QVO (Quiero Vender Online), un modelo de pagos basado en cuatro pasos. “Empezamos a estudiar el tema de las tarjetas y a intermediar integraciones con Transbank, que en ese momento tenía el monopolio. En el camino de esa primera app nos dimos cuenta de que el medio de pago era un dolor real. QVO fue la segunda pasarela de pago después de Flow en Chile. Y casi en paralelo, aparecieron Mercado Pago y Pago Fácil. “Fuimos los primeros en introducir cobros cien por ciento online recurrentes, tipo Spotify o Netflix, algo que en ese momento no se podía hacer en Chile”, asegura Quevedo.
Les fue bien con esta startup, ya que un par de años después lograron un exit con Kushki, pasarela de pagos ecuatoriana que opera en casi todo América Latina y que en 2022 logró convertirse en “unicornio”, siendo la primera startup en ese país en tener dicha categoría. “Luego de comprar QVO, nos dejaron operar sin problemas y con Matías armamos el área de marketing y diseño de Kushki. Y como creció tanto después de la pandemia, me encargué de construir la cultura de la empresa, algo clave cuando empieza a aumentar el equipo. Pero... me empecé a aburrir. Me faltaba sentir nuevamente la emoción y el vértigo emprendedor”, recuerda Óscar Quevedo.
Fue cuando junto a su partner, Matías Menich, le propusieron a los fundadores de Kushki hacer un spin-off. Se dieron cuenta que había una oportunidad dentro del proceso de pago: la identidad digital. Se olía un océano azul en el mercado chileno.
Investigando la regulación de pagos europea, les quedó claro que el concepto de “consentimiento” del usuario era la piedra filosofal del proceso, el cual no estaba definido por la ley referente a los pagos, sino, por la de legislación de protección de datos, “que termina siendo la madre del sistema financiero abierto”, asegura Quevedo, quien profundiza en el soporte tecnológico que hay detrás: “Una de las primeras cosas que aprendimos es que para hacer un tratamiento de datos correcto se necesita trazabilidad y evidencia de que el intercambio se hizo como corresponde. Tiene que existir un tercero imparcial que certifique que la transacción ocurrió y que, si alguien intenta alterarla, eso quede registrado. Es un concepto parecido al blockchain, aunque no es blockchain. Así, pivoteamos de ‘identidad digital’ a construir la infraestructura que garantiza el cumplimiento del correcto traspaso de datos personales”.
Finalmente, el directorio de Kushki decidió no diversificarse, así que Quevedo y Menich se salieron de la empresa para fundar Soyio en abril de 2024, pero con un empujón de los fundadores de Kushki como inversionistas iniciales.
Hoy, el modelo de negocios de esta startup se basa en un software como servicio (Saas) mediante cuatro módulos: Consentimiento y cookies; un gestor de derechos; un multiagente de IA que levanta registros de actividades de tratamiento (RAT) y hace evaluaciones de impacto y análisis de riesgo (Prisma IA); y un sistema de verificación de identidad con estándar bancario. En simple, su tecnología está orientada a grandes empresas que necesitan manejar los datos personales de sus clientes de forma segura. Ya están operando en cerca de 30 compañías como por ejemplo, Consorcio, Metlife, Femsa (Cruz Verde, Spin, Maicao), Alemana Seguros, Isapre Esencial, SB Pay, AFP Provida, Red Salud, Coopeuch.
Actualmente Soyio está creciendo cerca de un 40% mensual y en un poco más de dos años han procesado más de 2,5 millones de consentimientos y más de 3.200.000 transacciones totales. Además -según indican- han validado más de 200 mil identidades.
Con respecto a inversión, levantaron US$1,6 millones en etapa pre-seed y en un par de meses van por su segunda ronda. Entre sus inversionistas está el venture capital Platanus, Consorcio, Caja Los Andes y varios “ángeles” como los fundadores de Kushki y los emprendedores chilenos Nicolás Orellana y Leonardo Soto. Todo esto se complementa con algunos fondos Corfo. Ya están pensando en la internacionalización, aunque aún no saben si comenzará por América Latina o Europa. La decisión la tomarán en los próximos meses.
¿Pero cómo recibieron el aplazamiento de la implementación de la Ley de Protección de Datos que partiría el 1 de diciembre de este año? Óscar Quevedo dice que están muy entusiasmados con la noticia: “Creo que es muy importante que las personas se empoderen y entiendan que sus datos son parte de su identidad. Ese cambio cultural nos está ayudando a generar más negocios”.
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