Grupos delictuales en Temucuicui
La constatación de grupos de jóvenes al interior de esta comunidad dedicados al delito y permeados de la narcocultura refrenda la existencia de graves prácticas delictuales, que nada tienen que ver con la causa indígena.

Aunque la comunidad de Temucuicui (comuna de Ercilla) desde años viene dando señales de que en su interior se estaban incubando grupos dedicados a cometer graves delitos, recientes antecedentes que han sido dados a conocer por este medio confirman cómo se ha ido amplificando la realidad delictual. Es así como se han podido detectar a grupos de jóvenes que están impulsando una suerte de cambio cultural en esta comunidad, donde la reivindicación territorial y la defensa de los símbolos mapuches -que han sido las banderas tradicionales de los movimientos indigenistas- están siendo reemplazadas por conductas abiertamente delictuales. Son jóvenes permeados por la narcocultura, repitiendo parámetros delictuales similares a los que ocurren en la Región Metropolitana, como es el caso de los “portonazos”. Estos jóvenes desafían abiertamente a las autoridades tradicionales del pueblo mapuche, lo cual naturalmente ha provocado divisiones al interior de la comunidad.
Se trata de un antecedente relevante, porque permite visualizar más claramente lo que viene ocurriendo en Temucuicui, comunidad que desde hace años fue cooptada por grupos radicalizados que se permitieron desafiar abiertamente al Estado, para lo cual se han valido del uso de armas y el amedrentamiento. Basta recordar lo que ocurrió con la exministra del Interior Izkia Siches, quien apenas asumida intentó visitar dicha comunidad, pero fue recibida con disparos. Un frustrado operativo llevado a cabo por la PDI -donde resultó muerto un agente policial- en enero de 2021 reveló el enorme poder de fuego con que contaban grupos armados de esta comunidad. En dicho operativo, que pretendía la captura de uno de sus líderes, Jorge Huenchullán, se descubrieron cientos de plantas de marihuana, lo que era un claro indicio de actividades propias del narcotráfico.
El hecho de que ahora se hayan detectado nuevas generaciones derechamente enfocadas en actividades delictuales es la consecuencia inevitable del historial que venía arrastrando Temucuicui, donde las nuevas generaciones crecieron rodeadas de actividades ilícitas, como el tráfico de armas o la venta de droga. Estos datos son particularmente relevantes porque vienen a refrendar que Temucuicui dista de representar simbólicamente el viejo conflicto mapuche, y lo que se ha enquistado allí es delincuencia, lo que debería facilitar el combate por parte de las instituciones del Estado, cuyo quehacer en el pasado era fuertemente cuestionado por sectores que veían en ello represión o maltrato al pueblo indígena.
De hecho, este cambio de percepción por parte de la sociedad ya venía ocurriendo, tomando en cuenta que solo este año las policías, apoyadas por personal de las Fuerzas Armadas, han logrado concretar tres ingresos -en uno de los cuales fue detenido Huenchullán-, sin que ello haya sido motivo de las objeciones de antaño.
Es muy importante que la acción por parte de la Fiscalía y las policías continúe con decisión, no solo porque es importante dar la señal de que el Estado tiene pleno control sobre todo el territorio, sino porque se están cometiendo delitos graves que no pueden quedar en la impunidad. Además, para el grueso de los habitantes de Temucuicui -que no participan de estos ilícitos- sería una buena señal dejar de estar a merced de estos sectores radicalizados.
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