Por Andrés GómezReseña de libros: de Pierre Lemaitre a Cécile Berly
Grandes promesas, el cuarto y último libro de la saga del escritor sobre los "gloriosos 30 años" de Francia, una vigorosa novela que mezcla el policial con el drama y la crítica social; Guillotinadas, la historia de cuatro mujeres, desde la reina a una revolucionaria, que fueron condenadas a la guillotina en el Régimen del Terror, y El pozo, un hipnótico thriller de la sudcoreana Hye-Young Pyun, en las lecturas de la semana.


Grandes Promesas, de Pierre Lemaitre (Salamandra)
Al inicio de la novela Jean, el mayor de los hermanos Pelletier, se viste de héroe: salva a un bebé de un voraz incendio. Por un momento, se convierte en una suerte de estrella popular, con el acicate de su ambiciosa esposa Geneviève. Pero los lectores de Pierre Lemaitre saben que Jean oculta un perfil violento y feroz. Y eso es lo que comienza a preguntarse su hermano François, periodista, quien investiga la relación entre una serie de asesinatos de mujeres y el mayor de la familia. Grandes promesas, el cuarto volumen de la saga narrativa de Pierre Lemaitre sobre los “años gloriosos” de Francia, transcurre entre 1963 y 1964, cuando el país avanza hacia la prosperidad y la modernidad capitalista. La construcción de la circunvalación de París es el símbolo del progreso, pero este genera tensiones: destrucción de barrios, desarraigados y desplazados. Entre ellos aparecerá Manuel, un campesino refugiado de la Guerra Civil Española. La tía Thèrese, hermana de la insufrible Geneviève, casada con Jules, y los jóvenes Colette y Philippe completan un elenco de personajes memorables en esta entrega que transita entre el policial, el drama íntimo y el conflicto social. En el epílogo, François se pregunta si acaso no podrían considerarse aquellos “más que los ‘los grandes años’ de mediados de siglo, la última página del siglo anterior, el XIX: la última época en que el futuro se contempló con esperanza y casi nadie dudaba de sus promesas”.

Guillotinadas, de Cécile Berly (FCE)
En noviembre de 1793 el Moniteur universal, el principal periódico de la Revolución, informaba que “el tribunal supremo acaba de dar a las mujeres un gran ejemplo que, sin duda, no les pasará inadvertido”. Relataba la condena y ejecución de tres mujeres, partiendo por María Antonieta. “Fue una mala madre, así como una esposa depravada, y murió abrumada por las imprecaciones que le lanzaron aquellos cuya ruina había querido consumar. Su nombre siempre infundirá horror en la posteridad”, anotó. También mencionaba a Olympe de Gouges, la autora de la Declaración de Derechos de la Mujer, y Madame Roland, una intelectual brillante vinculada a los girondinos. La historiadora Cécile Berly suma a ellas a Madame Barry, la prostituta favorita del rey, que también murió en el patíbulo, para contar las últimos momentos de vida de cuatro mujeres que estuvieron en el ojo público y fueron encarceladas, juzgadas, condenadas a muerte y ejecutadas en el Régimen del Terror. Ellas representan, cada una en un ámbito diferente, “todo aquello que la Revolución abomina”. Apegada a la narración histórica y con una nítida perspectiva de género, la autora describe con detalle y pulso narrativo el arresto, las humillaciones y las terribles condiciones de presidio, así como el juicio y la ejecución. Cada una representaba algo distinto, desde la reina a la militante revolucionaria, pero todas murieron en la guillotina.

El Pozo, de Hye-Young Pyun (Destino)
Ogi abre los ojos y la luz casi lo ciega. Intenta hablar pero no puede; su cuerpo no responde. Aún no lo sabe, pero lleva mucho tiempo en el hospital, en estado de coma. Ha sobrevivido a un trágico accidente donde murió su esposa. Después de varios meses internado, Ogi es enviado en camilla a su casa y queda al cuidado de su suegra, quien está destrozada por la muerte de su hija. Inmovilizado, sin poder comunicarse, Ogi vive una pesadilla. La suegra controla todos los aspectos de su vida y comienza a cavar, obsesivamente, un pozo en el patio, donde Ogi y su esposa estaban cultivando un jardín. Ogi es una conciencia encerrada en un cuerpo y a través de sus recuerdos pronto nos enteramos de la relación con su esposa: él solía ser distante emocionalmente, a menudo egoísta y en ocasiones cruel con ella. Y entre tanto, su suegra cava y cava un pozo terrorífico. De este modo, la exitosa autora surcoreana traza una novela de certero suspenso psicológico y ambigüedad moral, una historia claustrofóbica que puede recordar a Misery de Stephen King, pero más sutil: acá no hay explosiones de violencia y la amenaza y el miedo se despliegan silenciosamente. El libro recibió el Premio Shirley Jackson a la mejor novela de terror psicológico.
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