Por Andrés GómezReseña de libros: de Los Prisioneros en Perú a Dorian Astor
El periodista Alejandro Tapia, autor de la biografía Ya viene la fuerza, recrea la historia y la relación del trío de San Miguel con el público peruano; el filósofo francés explora en la apasionada búsqueda de certezas en un mundo delineado por la incertidumbre, y el artista Félix Vega publica su primera novela visual.


No necesitamos banderas, de Alejandro Tapia (Borrador Editores)
Walter Gonzáles tenía dudas: le parecía que Jorge González no era buen cantante y le habían dicho que era “medio contreras”. “Pero el público los quería y el tiempo me enseñó que yo estaba equivocado”, cuenta el exproductor radial peruano, gestor de la primera visita de Los Prisioneros a Lima. Gonzáles organizó dos conciertos en Perú, que no solo impactaron al público y la movida del rock subterráneo de ese país: también fueron una sorpresa para la banda. El trío de San Miguel desembarcó en la capital peruana en 1987 con su segundo álbum, Pateando piedras, pero sus primeros hits llegaron un año antes: “Llegamos a hacer promoción y nos encontramos con 14 mil personas que se sabían todos los temas”, recuerda el vocalista. Las canciones de Los Prisioneros entraron desde Buenos Aires, en una copia de La voz de los 80 que un estudiante peruano en la UBA, Jorge Luis Luján, le envió a su amigo Angel Ríos, DJ de un programa de rock. Esa fue la chispa que encendió la relación entre el grupo y los fans peruanos, alimentada por casetes piratas, entrevistas provocativas y sus primeros conciertos, bajo el ojo vigilante de la dictadura chilena. Basado en más de medio centenar de entrevistas, profusa documentación y archivos inéditos, Alejandro Tapia complementa su biografía Ya viene la fuerza con esta crónica vivaz, ágil y detallada que sigue las huellas de la banda en Perú.

Pasión por la incertidumbre, de Dorian Astor (Saposcat)
El futuro suele ser fuente de incertidumbre, sobre todo en días donde la idea del progreso ya no parece garantizada. “Pero no hay nada más inquietante que un pasado incierto”, escribe el filósofo francés Dorian Astor. “No hay punto de comparación: la pregunta ‘¿Qué es lo que va a pasar?’ es menos vertiginosa que la pregunta ‘Qué ha pasado?’”. En último término, “la incertidumbre del pasado es el pánico del origen”. Editor y biógrafo de Nietzsche, el autor reflexiona sobre la búsqueda de certeza y la incertidumbre, que lejos de la racionalidad parecen impulsadas por la pasión. “No es la duda sino la certeza lo que vuelve loco”, es uno de los epígrafes del libro, tomado de Nietzsche. En un mundo atravesado de indeterminaciones, Astor rechaza la certeza absoluta, su pretensión de superioridad, y defiende la pasión por la incertidumbre. Reconoce en cada ser humano un pequeño despóta que se aferra a sus certezas como a una fe y advierte en ello el derrotero que conduce a fanatismos de toda especie. Analiza la relación entre confianza y certidumbre, contrasta al científico con el creyente, y concluye: “Estoy cada vez más atento, inquieto, dubitativo. Espero. Y curiosamente, con una suerte de fe injustificable, me gusta esa espera atenta, esa inquietud tranquila”.

El mar viene a buscarnos, de Félix Vega (Minotauro)
Una roca se dirige a la Tierra desde la profundidad del cosmos: un cuerpo inerte que puede destruir mundos vivos. Mientras, en la profundidad del mar se esconden monstruos. La capitana Rayén Vestalafken, al mando del barco de exploración científica Buscamares, sale de la bahía de Talcahuano rumbo al sur. Tras 14 horas de navegación le ordenan volver en forma urgente. En la madrugada un gran resplandor atraviesa el cielo: una erupción de partículas brillantes sube desde el sur hacia la estratósfera y una enorme ola tomó forma en el horizonte. Dos días después, en medio de la niebla, comienzan a divisar otra embarcación: “Nos encontramos con un extraño barco, sin ningún nombre en su casco ni bandera en su mástil, y que parece tener más de ciento cincuenta años”, anotó en la bitácora. Al abordar la nave hallaron una tablet y en su interior un archivo con el título Reportaje Casa Faro. Así arranca esta deslumbrante novela visual, el debut de Félix Vega en la narración: una historia de ciencia ficción compuesta como un juego de cajas chinas: relatos dentro de relatos acompañados de dibujos donde despliega su virtuosismo en el dibujo. Elegante y bella edición para esta nueva obra en la cosmología personal del autor de Juan Buscamares.
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La mayoría no entiende el debate por el impuesto a las empresas. El resto lee La Tercera.
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