Las raíces del futuro

SEÑOR DIRECTOR:
El desafío de Chile no consiste solamente en corregir aquello que funciona mal, sino en recuperar la capacidad de distinguir entre reformar y destruir; entre adversario y enemigo; entre percepción y realidad; y entre criticar nuestra sociedad y dejar de reconocer aquello que merece ser protegido.
Una democracia necesita inconformidad para reformarse, pero también cierta gratitud hacia lo recibido para saber qué conservar. Cuando sólo existe la primera, aparece la pulsión de empezar nuevamente desde cero; cuando sólo existe la segunda, aparece el inmovilismo. El verdadero desafío está en encontrar ese equilibrio: transformar sin destruir, avanzar sin desconocer lo construido y disentir sin convertir al otro en enemigo.
Alejandra Velasco Ibáñez
Abogada
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