Por Daniel FajardoBikfy: La startup que pedalea con la evolución del mercado de bicicletas
Fundada por tres ingenieros en plena pandemia del Covid, esta empresa tiene como propósito formalizar la venta de bicicletas usadas, su trazabilidad e incluso incorporar seguros asociados. Está en pleno levantamiento de ronda en Broota y proyecta $1.500 millones en ventas para 2026.

Hace unos diez años, la bicicleta era principalmente un producto asociado al deporte y la recreación. En términos de transporte, estaba más enfocada a zonas rurales. Sin embargo, durante la década de 2010 comenzó a ganar espacio como alternativa de transporte urbano, impulsada por la construcción de ciclovías y una mayor preocupación por la movilidad sustentable. Para hacerse una idea, en Santiago, la participación de este medio en los viajes diarios pasó de cerca del 4% en 2012 a alrededor de 7,8% en 2024, equivalente a unos 1,5 millones de desplazamientos diarios.
Claramente, esto trajo aroma a nuevos negocios, que los ingenieros comerciales Domingo Errázuriz (COO), Augusto Errázuriz (CEO) y el ingeniero civil Joaquín Araya (CTO), supieron detectar para la creación de Bikfy en el primer semestre de 2021. Se dieron cuenta que había una profunda informalidad en el mercado de las bicicletas, a pesar de su evolución tecnológica, similar a los de una moto o un auto. Los fundadores observaron que eran activos de alto valor que forman parte importante del patrimonio de las personas, pero no existía un registro robusto de propiedad ni una legislación que regulara su compraventa, lo que facilitaba el mercado negro y la reventa de artículos robados.
El principal “dolor” –según indican los socios de esta startup– fue la falta de seguridad en las transacciones entre particulares, donde se llegan a pagar millones de pesos sin verificar la procedencia legal del bien. “Esta desconfianza destruye valor en la industria y hace que el robo de bicicletas sea un negocio rentable debido a la facilidad para liquidarlas en el mercado usado sin títulos de propiedad”, señala Augusto Errázuriz.
Ante esto, Bikfy se propuso crear una infraestructura tecnológica y legal para dar garantías a dueños y compradores. La idea, no sólo entusiasmó a sus founders. Tienen además como inversionistas a nombres como Carlos Alberto Cartoni, Piere Paolo Colonello, Agustín Guilisasti, Alejandro Leay e Isidoro Quiroga.
El corazón del negocio es un ecosistema completo de servicios que acompaña al ciclista en todo el ciclo de vida de su vehículo. Entre sus funciones principales destaca la transferencia de propiedad (similar a un “Autofact” para bicis), la venta de seguros contra pérdida total y un marketplace seguro. En este último, cada vendedor debe realizar una declaración jurada de que el bien le pertenece, asumiendo la responsabilidad legal y liberando al comprador de riesgos.
En el caso de las transferencias, son gratis, pero si el comprador quiere quedar con el contrato firmado electrónicamente, la plataforma le cobra $11.990. Los seguros van desde $3.500 hasta 30.000 al mes, dependiendo del valor de la bicicleta. “Creemos que la propiedad, la trazabilidad y la confianza son la base para desarrollar nuevos servicios, generar mayor eficiencia y capturar valor en una industria que históricamente ha operado de manera fragmentada,” dice el CEO de esta startup.
Además, Bikfy monetiza la etapa de uso y renovación de la bicicleta mediante alianzas con una red de tiendas y talleres partners. La plataforma permite realizar un seguimiento del kilometraje real para coordinar mantenciones preventivas y ofrece programas de trade-in, donde los usuarios pueden entregar su bicicleta usada como parte de pago para una nueva, recibiendo un cupón de descuento tras una triangulación gestionada por la startup.
El modelo permite capturar valor en múltiples momentos de la relación entre las personas y sus bicicletas, generando ingresos transaccionales y recurrentes sobre un activo que rota naturalmente en el tiempo, dice Errázuriz.
De hecho, el modelo calza mucho con la evolución de este medio de transporte en los últimos años. Muchas bicicletas compradas durante la pandemia comenzaron a revenderse entre 2024 y 2025, generando una oferta abundante en marketplaces, grupos especializados y portales de ciclismo.
Las próximas rutas
Actualmente, la empresa cuenta con más de 13.000 bicicletas registradas y busca expandir su modelo a todo Chile. Para lograrlo, están llevando a cabo una ronda de inversión por US$500.000 a través de la plataforma de crowdfunding Broota, la cual cierra el 30 de junio.
Por ahora sólo operan en nuestro país, pero según Augusto Errázuriz, “los problemas que resolvemos —informalidad, falta de trazabilidad y ausencia de infraestructura para conectar servicios— son comunes en gran parte de Latinoamérica. Por ello, desde sus inicios BIKFY fue diseñada como una plataforma escalable y adaptable a distintos mercados”, y agrega: “Uno de nuestros objetivos es seguir fortaleciendo la trazabilidad como una herramienta concreta para combatir el robo de bicicletas, dificultar su reventa informal y entregar mayor confianza al mercado.
Pero lo que más le entusiasma a sus socios es la tendencia de ventas que han logrado, donde mayo de 2026 batió nuevamente un récord histórico con un acumulado en el año de un 200% de crecimiento versus el mismo periodo del 2025, “lo que nos permite proyectar $1.500 millones de ventas para este año”, asegura el CEO de Bikfy.
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La mayoría no entiende el debate por el impuesto a las empresas. El resto lee La Tercera.
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