Política

Las claves de la primera cuenta pública de Kast

En su extenso mensaje, el mandatario se alejó del tono confrontacional de la campaña y de sus primeros días en La Moneda para llamar a la esperanza e iniciar un segundo tiempo en su gestión en medio de la tramitación en el Senado de la megarreforma, su proyecto estrella.

1 JUNIO 2026 PRESIDENTE DE LA REPUBLICA, JOSE ANTONIO KAST, DURANTE CUENTA PUBLICA. FOTO: DEDVI MISSENE Dedvi Missene

Con sus 144 minutos de duración, la primera cuenta pública del Presidente José Antonio Kast ante el Congreso de la República terminó siendo la octava más extensa desde el retorno de la democracia y la cuarta más larga desde el inicio del siglo XXI.

En varias ocasiones, el mandatario improvisó algunas frases para reforzar o reiterar aspectos centrales del discurso que, desde el jueves de la semana pasada, venían afinando sus dos principales asesores del segundo piso: Alejandro Irarrázaval y Cristián Valenzuela. Un mensaje que buscó hacer un balance de la situación general del país a casi tres meses de haber asumido el gobierno y, al mismo tiempo, establecer un nuevo relato que cohesione la labor de las nuevas autoridades.

Tono no confrontacional

En medio de una fuerte polarización política, que se hizo evidente durante la tramitación de la megarreforma en la Cámara de Diputados, el jefe de Estado optó este lunes por dejar a un lado el tono confrontacional propio del periodo de campaña, y aprovechó su discurso ante el Parlamento para hacer un llamado a los chilenos a recuperar la esperanza y la unidad.

Tengo una esperanza enorme en Chile. No una esperanza ingenua o simbólica, sino la esperanza del que, conociendo los problemas que existen, los enfrenta y está convencido de que nuestro país tiene todo lo que necesita para volver a ponerse de pie. Esa esperanza no se inventa desde un escritorio. Es lo que he visto en estos 82 días, y en la última década, recorriendo Chile”, señaló el Presidente al inicio de su mensaje.

Una señal que reiteró al final del discurso: “Que nadie, nunca, les diga que los mejores días de Chile quedaron atrás. No es verdad. Los mejores días de Chile están por venir. Y los vamos a alcanzar con trabajo, con unidad y con esperanza. Ese fue el mandato que recibimos. Esa es la responsabilidad que asumimos”, remarcó el mandatario.

Kast no se refirió en ningún momento a su antecesor en La Moneda: no mencionó el nombre de Gabriel Boric y sólo en una oportunidad habló del gobierno anterior. Lo hizo al afirmar que iban a reformular la consulta indígena que la administración pasada había abandonado y que ahora esperan retomar para permitir a los miembros de pueblos originarios vender o arrendar sus tierras como cualquier otro chileno.

Tampoco hubo grandes críticas a la gestión anterior, marcando de esa forma un fuerte giro al tono inicial del gobierno de emergencia. Sólo en una ocasión, el Mandatario le dedicó algunos segundos al “desorden” con que el gobierno pasado dejó las cuentas fiscales.

“La irresponsabilidad fiscal no es una abstracción de los economistas. La pagan, tarde o temprano, los mismos chilenos a quienes el Estado dice querer proteger. Heredamos un país con las cuentas desordenadas, y nuestra obligación no es quejarnos, sino ordenarlas", dijo Kast.

El abandono del discurso confrontacional, señalan algunos analistas, puede ser interpretado como un guiño hacia la oposición en momentos en que se inicia el debate de la ley miscelánea de reconstrucción en el Senado y al interior del Ejecutivo sigue abierto el choque entre el equipo político y el económico en torno a cuánto debería abrirse el gobierno a negociar. Pero, al mismo tiempo, da cuenta de que a casi 90 días de asumir el mandato, el oficialismo no puede seguir responsabilizando de todos los males al gobierno anterior.

Énfasis en seguridad

Cómo era de esperar, la primera cuenta pública de Kast se enfocó en los ejes prioritarios que ya había anticipado en la campaña presidencial. Así el foco estuvo puesto en seguridad pública, austeridad fiscal, reorganización del Estado y reactivación económica.

En seguridad -una de las principales demandas de la ciudadanía- Kast buscó retomar el sentido de urgencia que tiene este tema para su gobierno y que se había desdibujado en las últimas semanas, obligándolo a anticipar un cambio de gabinete que no estaba en sus planes.

Este lunes, el jefe de Estado anunció varias medidas en materia de seguridad pública, uno de los grandes déficit que había mostrado en los primeros dos meses de su gobierno y que llevó a la oposición a enrostrarle a La Moneda que carecía de un plan de seguridad.

Entre las medidas figuran la intervención de 50 barrios críticos, la creación de siete fuerzas de tarea, el envío en los próximos días de proyectos de ley para aumentar la flagrancia de 12 a 24 horas, reforzar facultades de decisión autónomas de las policías, fortalecer el control penitenciario y crear un registro de vándalos e incivilidades. Se trata esta última de una ley de “créditos sociales”, que busca restringir el acceso a beneficios sociales a quienes hayan sido condenados por rayar o destruir monumentos, lanzar artefactos incendiarios en la vía pública u otros que serán especificados en el proyecto de ley que Kast firmó anoche. También hubo anuncios en fortalecimiento del resguardo fronterizo y de las capacidades administrativas para las expulsiones de extranjeros irregulares.

Ante el problema que genera la falta de relaciones consulares con Venezuela, lo que dificulta el cumplimiento de uno de los compromisos asumidos por Kast en la campaña respecto de la salidas del país de venezolanos que se encuentran irregulares en Chile, ahora el gobierno anunció que un nuevo plan. Se trata del “Plan Retorno” para facilitar la salida voluntaria de las personas que se encuentren en situación irregular.

A lo largo de su discurso, el mandatario mencionó 29 veces las palabras “seguridad” e “inseguridad”, dos de los conceptos más reiterados en esta cuenta pública, junto con el de reactivación económica.

Reivindicación de las ideas conservadoras

Las referencias a figuras históricas fueron más bien escasas en las casi dos horas y media que duró la primera cuenta pública de Kast. Las excepciones fueron la evocación a los expresidentes Manuel Montt y Arturo Alessandri, como también al ministro Diego Portales. Todas ellas sirvieron al Presidente Kast para remarcar sin ambages el carácter conservador de su gobierno.

“Nuestro camino, está guiado por principios que no son consignas, sino convicciones. Libertad, porque las sociedades prosperan cuando se favorece la libre iniciativa de las personas. El amor por la vida y la familia, porque es en la familia donde se cultivan el respeto, la justicia, la empatía y la generosidad. El valor del esfuerzo y el mérito, porque el progreso de Chile se construye con el trabajo y el compromiso de cada uno de nosotros. Una economía libre y abierta al mundo, porque es la mejor herramienta que conoce la humanidad para superar la pobreza”, dijo Kast.

El mandatario también destacó como otro de los principios que guían su gestión el recuperar un “Estado que hace valer el imperio de la ley, garantizando el orden”, remarcó.

Un nuevo significado al gobierno de emergencia

En su discurso, el Presidente Kast buscó dar un nuevo significado al concepto de gobierno de emergencia de los primeros días.

Cuando asumimos, dijimos que Chile vivía una emergencia. Pero la emergencia no es el lugar donde Chile se queda. La emergencia, es el lugar desde donde Chile se levanta”, señaló el jefe de Estado casi al final de su mensaje para intentar alinear el sentido de urgencia que esperaba darle a su mandato con el llamado que hizo ayer a los chilenos de recuperar la esperanza.

Hace ya algún tiempo, analistas políticos y dirigentes del oficialismo pedían al gobierno dejar atrás el discurso que levantaron en campaña y que tan buenos réditos le dieron a Kast para ganar la Presidencia, pero que se transformaba en una camisa de fuerza una vez en el gobierno.

Ahora, las mismas altas expectativas que generó Kast en la campaña pasaban a ser una prueba de fuego de la capacidad del nuevo gobierno para solucionar y hacerse cargo del negativo diagnóstico que levantaron.

“No queremos paralizarnos en la emergencia ni atemorizar a la población. Queremos evidenciar la realidad difícil que enfrentamos para salir juntos de ella”, dijo este lunes Kast marcando el nuevo relato con el que pretende enmarcar de ahora en adelante su gestión.

Pocas sorpresas

A poco más de dos meses de haber asumido el gobierno, el Presidente optó por dar a conocer el relato que englobe lo que será el trabajo del Ejecutivo, sin lugar a muchas sorpresas ni anuncios grandilocuentes.

Varios de los anuncios contenidos en el discurso de Kast, como el del envío de un proyecto de sala cuna universal con gradualidad, la creación de un registro de vándalos o el aumento de plazas en centros carcelarios ya habían sido anticipados por el gobierno. Y centró en darle fuerza a los ejes que sustentaron su campaña: seguridad, migración y crecimiento económico.

Minuto de autocrítica

Dos fueron las principales autocríticas de Kast frente a lo que ha sido su gestión en estos 82 días de mandato, en los que tuvo que hacer un cambio de gabinete en dos áreas sensibles: seguridad y comunicaciones. Admitió que gobernar es una tarea de largo aliento. “Un país -dijo- no se reconstruye en tres meses, pero nos estamos haciendo cargo, con hechos y resultados”.

El otro flanco fue el alza en el precio de los combustibles. “Sé que golpeó fuerte. No lo minimizo, y no lo voy a minimizar. Reconozco que no siempre hemos logrado explicar a tiempo, ni con la cercanía que se requería, el fundamento de algunas decisiones. Por eso, en esta oportunidad, quiero agradecer a la ciudadanía la responsabilidad que ha tenido a la hora de enfrentar las decisiones difíciles que, por el bien de Chile, hemos tenido que adoptar”. No obstante, y a pesar del impacto de esa medida en la inflación, defendió su postura, afirmando que ante las nuevas revelaciones de la grave crisis fiscal, “se ratifica que fue la decisión correcta y que hoy estamos más preparados para enfrentar las incertidumbres del futuro”

Y que “ante el dilema entre la popularidad y la responsabilidad, elegimos siempre la responsabilidad. Porque la popularidad pasa, pero las consecuencias de gobernar mal las pagan, durante años, las familias chilenas”.

Defensa del crecimiento y megaproyecto

Una de las claves políticas del discurso de Kast fue la decisión de colocar el crecimiento económico en el centro de la acción de gobierno, y hacer una defensa de este como herramienta de desarrollo y de progreso social, justo en momentos en que el Senado inicia la discusión de la megarreforma en reconstrucción.

“El crecimiento no es un fin en sí mismo, es un medio para que haya más trabajo, más emprendimiento, mejor salud y mejor educación. Hace 12 años nos dijeron que primero había que recaudar y después crecer. La evidencia demuestra que esa secuencia, sencillamente, no funcionó”, sostuvo.

No solo eso. Insistió en que a diferencia de lo que piensan algunos el crecimiento sí importa; “importa porque le da a las familias la oportunidad de salir adelante”, enfatizó, al rescatar la postura de dos expresidentes. En la de Jorge Alessandri, quien postuló que “sin una economía próspera, resultará vana la más avanzada legislación social” y en la de Sebastián Piñera, quien sostenía que “no hay mejor política social que el pleno empleo”.

En esta línea resumió que no se puede salir de la pobreza sin generar riqueza. “Esa es la ley más simple, y la más olvidada”, y que el crecimiento económico “no es un fin, sino que un medio”-, y a la reconstrucción no solo como un plan de obras e incentivos tributarios, sino como una herramienta de gobernabilidad.

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