Por Javier SajuriaPolítica de acuerdos, pero en serio

La invitación que hicieron los alcaldes de Providencia, Jaime Bellolio, y de Maipú, Tomás Vodanovic en una columna hace unos días puede pasar desapercibida en medio de una semana en que pareciera que se hizo evidente lo obvio: que el Presidente Kast y su entorno pertenecen a un mundo iliberal, de ultraderecha, y poco cariñoso con los límites al poder autoritario. Pero en vez de fijarnos en lo obvio, prefiero volver a conversar sobre la invitación de los alcaldes.
Esta no es la primera vez que representantes de sectores opositores se alzan en conjunto para buscar una agenda común. Hubo intentos en miras al bicentenario de Chile, una agenda al 2020, y así han seguido otras. En muchos casos, esas invitaciones tuvieron relativo éxito, pero también cayeron en la clásica democracia de los acuerdos, que muchos interpretaron como una cocina. La principal diferencia con el llamado actual tampoco tiene que ver con que provenga desde fuera de la élite; ambos alcaldes provienen desde ahí. La principal ventaja de este llamado viene, precisamente, desde el espacio donde Bellolio y Vodanovic se desenvuelven día a día: los gobiernos locales.
Desde el estallido y la pandemia, se hizo cada vez más evidente el rol clave de las municipalidades en la vida de las personas. No sólo son la primera línea de acción estatal, sino que también son el espacio donde la gente siente más cerca si el Estado funciona para ellos o no. Asimismo, para los alcaldes, es un desafío en el que las disputas teóricas sobre la ideología se enfrentan con una realidad que es más urgente, más desafiante, y más concreta. El llamado que hacen los alcaldes a trabajar en conjunto con una agenda a futuro no es, entonces, una simple declaración de principios de quienes no tienen nada en riesgo. Es un petitorio concreto proveniente de quienes tienen a su cargo el desafío más complejo de la política. En momentos donde la democracia cae estrepitosamente en el mundo, es en los municipios donde se juega su futuro. ¿Cómo promover la importancia de la democracia si es que la experiencia más cercana que hay de ella no da abasto?
Dado la importancia de los gobiernos comunales, que son el principal empleador estatal, llama la atención, por ejemplo, que ningún alcalde haya sido convocado a la mesa de empleo público. O que hayan tenido que levantar la voz al punto de la polémica para hacer ver las consecuencias negativas de la megarreforma (quejas que fueron parcialmente ignoradas, por cierto). Los gobiernos municipales tienden a mirarse en menos desde quienes habitan el Congreso o el Gobierno central, pero en un mundo en que las necesidades materiales están volviendo a tener mayor relevancia, son estos espacios los que tienen mayor ventaja. No es raro, entonces, que en otras partes del mundo los gobiernos locales estén siendo un semillero ideal de liderazgos políticos.
La agenda que proponen Bellolio y Vodanovic no es nueva: reforma al sistema político, primera infancia, seguridad, adaptación climática, empleo público, entre otros. Pero tienen una ventaja estructural al hacerlo, ya que conocen de primera fuente cómo esos temas tan abstractos se conectan con necesidades concretas de la ciudadanía. El diablo queda en los detalles, pero creo que es válido suponer que el llamado a la valentía para cruzar la frontera ideológica vendrá acompañado de una conversación sincera y basada en la evidencia. Bienvenida la invitación, ahora queda convertirla en acción.
Por Javier Sajuria, Profesor de Ciencia Política en Queen Mary University of Londony director de Espacio Público.
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