Por Cristina VioMás participación, menos poder

Hace poco más de dos décadas, Chile comenzó a marcar hitos que parecían abrir un nuevo ciclo en la participación de las mujeres en el poder. En 2002, tuvimos a la primera mujer en presidir la Cámara de Diputadas y Diputados. En 2006, Chile eligió a su primera -y hasta ahora única- Presidenta de la República. En 2014, una mujer asumió por primera vez la presidencia del Senado. Y en 2026, por primera vez, una mujer encabeza la Corte Suprema.
Han sido avances relevantes, sin duda, que han contribuido a romper barreras simbólicas sobre el lugar que las mujeres deben y merecen ocupar en el espacio público. Sin embargo, cuando miramos la distribución del poder en detalle, la imagen es más compleja y muestra que el desafío está lejos de estar resuelto.
Hoy, la Cámara de Diputadas y Diputados cuenta con 52 mujeres de 155 integrantes (33,5%), mientras que el Senado tiene 16 mujeres de 50 escaños (32%). Ninguno alcanza el umbral del 40% exigido para las candidaturas, vigente hasta la elección de 2029. En la elección parlamentaria más reciente, en el Senado, en los escaños en disputa, las mujeres alcanzaron 10 de 23, insuficiente para cerrar la brecha.
A nivel local, las brechas se profundizan. En las elecciones municipales de 2024, fueron electas 755 concejalas de un total de 2.256 cargos (33,5%), frente a 1.501 hombres. En alcaldías, en cambio, solo 57 de 345 autoridades son mujeres (16,5%).
En los gobiernos regionales, la tendencia no solo se repite, sino que se agudiza. En la elección de consejeros regionales de 2024, resultaron electas 98 mujeres de un total de 302 cargos (32,5%). Pero en el caso de las gobernaciones regionales, el dato es categórico: 0 mujeres de 16 cargos (0%).
En el Poder Ejecutivo, la situación tampoco es paritaria. De los 25 ministerios, 11 están encabezados por mujeres (44%). A nivel territorial, de las 16 regiones, 7 cuentan con delegadas presidenciales.
Según datos del Servicio Civil, 62,7% de quienes trabajan en la Administración Central del Estado son mujeres, pero en la Alta Dirección Pública sus nombramientos caen al 41% (2023).
Lo que muestran estos datos es un patrón consistente: las mujeres han avanzado en presencia, pero no en todos los espacios por igual.
Su participación es mayor en cargos colegiados -como concejos municipales o los consejos regionales- donde alcanza en torno a un tercio. Pero disminuye de manera significativa en cargos unipersonales, como alcaldías (16,5%) o gobernaciones regionales (0%). A esto se suma que, en la administración central, las mujeres son mayoría en la base, pero minoría en los niveles de decisión.
La pregunta, entonces, ya no es solo cómo aumentar la participación, sino cómo asegurar que esa participación se traduzca en poder efectivo; de lo contrario, los avances seguirán siendo parciales. No se trata solo de cuántas mujeres hay, sino de dónde están, y hoy en Chile están subrepresentadas en los espacios donde se toman las decisiones.
Por Cristina Vio, directora ejecutiva de ComunidadMujer
COMENTARIOS
Para comentar este artículo debes ser suscriptor.
Lo Último
Lo más leído
Casi nadie tiene claro qué es un modelo generativo. El resto lo leyó en La Tercera
Plan Digital + LT Beneficios$6.990 al mes SUSCRÍBETE













