Por Ivan FechkoLa guerra que libran los algoritmos

La guerra de Rusia contra Ucrania se ha convertido en una de las principales pruebas para las tecnologías militares del siglo XXI. Los drones con inteligencia artificial, navegación automatizada y sistemas de reconocimiento de objetivos están transformando gradualmente el concepto mismo de la guerra. Para Ucrania, no se trata de una moda tecnológica, sino de una cuestión de supervivencia.
El principal cambio es que el algoritmo empieza a asumir funciones que antes correspondían a una persona. Los sistemas ucranianos utilizan visión computacional: analizan imágenes, reconocen objetos y pueden continuar una misión incluso después de perder la conexión con el operador. En junio de 2026, Ucrania informó sobre pruebas en combate de drones interceptores capaces de automatizar hasta el 95% del proceso de interceptación de los Shahed rusos: tras seleccionar el objetivo, el sistema realiza de forma autónoma el guiado y el seguimiento.
Ucrania ha acumulado un volumen único de información del campo de batalla. La plataforma Avengers AI Labs contiene cerca de cinco millones de imágenes de combate etiquetadas y los sistemas analizan más de 100.000 transmisiones de video de drones cada mes. En agosto, Reino Unido obtuvo acceso a esta plataforma para desarrollar conjuntamente tecnologías militares.
Ucrania se está convirtiendo así no solo en usuaria de IA militar, sino también en una fuente de conocimiento para su desarrollo.
Según Carnegie Endowment, las empresas rusas gastaron alrededor de US$ 1,1 millones en protección contra drones en 2024, y en 2025 esos gastos podrían haberse duplicado.
Pero esta revolución tecnológica también plantea un problema global. Si un algoritmo puede encontrar, seguir y atacar un objetivo de forma autónoma, ¿dónde termina la responsabilidad humana? Por ello, la ONU y el Comité Internacional de la Cruz Roja instan a establecer normas internacionales sobre las armas autónomas.
La experiencia ucraniana demuestra que estas tecnologías ya están transformando la guerra. Ucrania las desarrolla para garantizar su supervivencia, mientras su experiencia ofrece al mundo una comprensión única de sus oportunidades y riesgos. La tarea de la comunidad internacional es impedir que esta revolución se convierta en una revolución de la irresponsabilidad.
Por Ivan Fechko, analista sénior del Consejo de Política Exterior “Prisma Ucraniano” (Ucrania).
COMENTARIOS
Para comentar este artículo debes ser suscriptor.
Lo Último
Lo más leído
La mayoría no entiende el debate por el impuesto a las empresas. El resto lee La Tercera.
Plan Digital+$6.990 al mes, por los 3 primeros meses SUSCRÍBETE
















