Opinión

Es importante cambiar el SAE

Sistema de Admisión Escolar. Foto archivo.

Es importante cambiar el sistema de admisión escolar (SAE), y lo es por más razones que las que se suelen manejar. Me voy a referir a dos errores de importancia que se observan en la discusión actual respecto de la reforma al SAE.

El primer error es afirmar que cambiarlo no contribuirá a crear más cupos de calidad. Esto no es así. Hoy por hoy el sistema enfrenta a los colegios buenos (aquellos que tienen más demanda que oferta) a un castigo: no poder elegir a sus alumnos, y tener que renunciar a tener un grupo que le asegure poder desarrollar su proyecto educativo. Por lo tanto, es un desincentivo para que los establecimientos existentes crezcan y también para crear nuevos establecimientos de calidad. Permitir a los colegios participar activamente en la elección de sus alumnos y asegurarles que quienes apliquen serán seleccionados por mérito será un incentivo para estos colegios y evitará este castigo ridículo que se les impone.

Por supuesto que si —como está pasando en una serie de frentes— la clase política se muestra polarizada respecto de estas medidas, y por ello existiera la expectativa de que en el futuro un gobierno de diferente tinte político daría marcha atrás respecto de esta reforma, entonces no tendrá estos efectos.

El segundo error es creer que al cambiar de un sistema que genera el pareo colegio-alumno al azar por uno en que se deja al colegio contribuir a la selección no crea valor. Pero sí lo hace. Así como en el mercado laboral no da lo mismo quién realiza una determinada tarea, tampoco lo es en el educativo. En el mercado laboral el pareo adecuado es clave (la persona adecuada para el puesto de trabajo adecuado). Si quisiéramos imponerles a las empresas que elijan a sus trabajadores al azar de la lista de quienes aplican a ellas, se les impondría una importante pérdida de productividad, una importante pérdida de valor. Algo similar es la consecuencia de la imposición del actual sistema del SAE: los aprendizajes empeoran.

Los propios profesores, en encuestas, dicen que les es más fácil enseñar en un aula homogénea. Es lo que se llama el “efecto foco” en que, al saber el profesor a quién le está hablando le permite focalizar la clase, promoviendo mejores aprendizajes. Les permite hace un pareo entre el método de enseñanza y los alumnos que están en el aula. Claramente el azar no genera un aula homogénea, todo lo contrario. El seleccionar por mérito y permitir que los colegios evalúen si la familia comparte el proyecto educativo tendrá como resultado una mayor homogeneidad del aula lo que derivará en mejores aprendizajes.

Por las razones mencionadas el SAE, tal como está, termina perjudicando a los estudiantes. Esta es la razón última de por qué son necesarias las reformas.

Por Claudio Sapelli, Faro UUD

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