Opinión

En qué se entretienen los fomes

Algo fome significa que es aburrido, sin gracia. La exministra Sedini declaró que desde el segundo piso de La Moneda le dijeron que el gobierno del Presidente Kast era un gobierno de los fomes. Cada gobierno busca poner un sello a su gestión: gobierno feminista, ecologista, reformista, transformador o fome.

¿Cómo es ser fome desde el gobierno? Las autoridades fomes reciben instrucciones para actuar cuando las cosas no están dentro del libreto. A la ex ministra vocera se lo dijeron de manera tajante: actúa como fome. Cuando están en terreno y las cosas se salen de control (como sucede a menudo), ellos pierden el control. Salen corriendo para no atender a la prensa; se enojan con los niños, llaman a no obedecer a los padres y acusan a sus madres de manipularlos. O cuando un poblador no está de acuerdo con una gestión del ministro de Vivienda este le responde: “fíjate que nos eligió la mayoría, si no te gusta tení que cambiarte de país, porque la democracia funciona así”.

En el palacio de La Moneda el gobierno fome hace misas matutinas de martes a viernes. Eso sí, solo son católicas. Otra ministra contrata a un chamán para que le aconseje y asesore en las políticas públicas de un sector como el deporte. A los fomes no le gusta el kpop, siguen creyendo que fueron parte de la agitación y polarización en línea durante el estallido social, según lo estableció un informe del Ministerio del Interior del gobierno del Presidente Piñera.

Otro ministro fome, que faltó en el momento de los peores temporales de los últimos 30 años, dijo sobre su ausencia que “lo único que se pudo haber echado de menos fue la foto de Barros arriba de un tanque con casco”. No consideró importante ese aspecto del liderazgo y privilegió su trabajo internacional por sobre la destrucción de infraestructura y el aislamiento de miles de personas en localidades del país. También en el gobierno de los fomes se plantea privatizar Codelco, una empresa pública que aporta el 2,7% de los ingresos del Estado. Quién diría que, en un gobierno de los fomes, se iba a encontrar al primer subsecretario acusado de consumir drogas despedido de inmediato por no tener buenas costumbres, según lo dijo el biministro del Interior. Tal vez es la forma de evadir lo fome del gobierno.

Los socios libertarios del gobierno fome, se ufanan de poner la música y los obligan a bailar a su ritmo. A los fomes les gusta dar batallas culturales e ideológicas, pero disimuladas, como actuando. No prohíben, pero dificultan. Son libertarios, pero imponen cosas disfrazadas de elección como el proyecto de ley que obliga a la madre a escuchar el corazón de un feto. La ex candidata presidencial Evelyn Matthei (que no es nada de fome) los tilda de “enfermos del mate y estúpidos”, y acusa machismo desatado. Las personas creen en las promesas cuando eligen a sus gobiernos, pero no les gustan las actuaciones. Conceden un tiempo a los gobiernos, pero desconfían de las estridencias de los fomes.

Por Paula Walker, Académica Usach y Profesora del Magíster de Políticas Públicas U. de Chile

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