Opinión

De Inteligencia Artificial a Inteligencia Arquitectónica

Diego Martin/Aton Chile DIEGO MARTIN/ATON CHILE

El 4 de agosto celebramos el Día del Arquitecto, y los 35 años de la Facultad de Arquitectura y Arte de la Universidad del Desarrollo, de la cual soy decano hace 15. Perspectiva que permite mirar el rol de la disciplina ante años complejos y cruciales para la humanidad. Muchos pregonan que la arquitectura y la construcción están en crisis, que no hay campo laboral, que la inteligencia artificial y automatización reemplazarán nuestras capacidades y empleos. Sostengo lo contrario: hoy la arquitectura se abre a una multiplicidad de posibilidades inéditas, y está más vigente que nunca.

La arquitectura es mucho más que diseñar edificios y casas, ampliando su campo de injerencia ante las principales urgencias del siglo XXI: la lucha contra el cambio climático, las demandas por justicia social y acceso a vivienda, la transformación tecnológica y sus efectos en estilos de vida e identidad cultural, y el envejecimiento de la población.

Luego de los temporales, vemos que el cambio climático exige viviendas, barrios y ciudades más resilientes: alguien tendrá que reconstruirlos, también diseñar las franjas de seguridad entre bosques y comunidades como equipamiento social, para que los incendios no arrasen con ellas, o los parques de mitigación y “barrios esponja” que contengan y conduzcan las aguas. Y los grandes proyectos de inversión —puertos, aeropuertos, teleféricos, desalinizadoras, faenas mineras— que enfrentan la mal llamada “permisología”: leyes y procedimientos creados para proteger a las comunidades, el medio ambiente, nuestra historia y las futuras generaciones. La experiencia prueba que esa inserción urbana y territorial se resuelve articulando ingeniería, gestión social y arquitectura, optimizando el valor compartido en la mitigación e inserción urbana o paisajística de estos proyectos. ¿Quién proyectará las ciudades del litio en el norte? ¿Las del hidrógeno verde en Magallanes? ¿O las nuevas comunidades agro-tecnologizadas en la pampa del Tamarugal?

La inteligencia artificial, lejos de ser nuestra enemiga, potenciará la inteligencia arquitectónica. En marzo pasado, Anthropic publicó un estudio sobre las profesiones más expuestas a la IA, entre ellas la arquitectura y algunas ingenierías. A los pocos días, Elon Musk matizó: si el resultado de tu trabajo es un archivo, “la IA va a hacerse cargo de esos trabajos”; pero si es físico, estás protegido. “Quien mueve átomos tiene una defensa natural que quien mueve bits no tiene”.

Aunque la automatización y los robots reemplacen mano de obra, lo irreemplazable es nuestra capacidad de soñar, y luego construir esos sueños y darles sentido. La capacidad de articular, de afinar, de hacernos responsables: por algo en Chile todo permiso de edificación debe venir firmado por un arquitecto.

Alguien tendrá que diseñar esos espacios y experiencias, y cargarlos de sentido, utilidad y belleza. Somos los arquitectos los llamados a enfrentar esa incierta pero promisoria hoja en blanco, con la ayuda de la Inteligencia Artificial, aplicando la Inteligencia Humana, desde la Inteligencia Arquitectónica.

Por Pablo Allard, decano Facultad de Arquitectura UDD

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