Opinión

Cuando la comunidad importa

Foto: Programa Parceros de Medellín.

El 30 de julio CESCRO de la Universidad San Sebastián realizó un seminario internacional relativo al crimen organizado. Entre sus invitados estuvo la directora del programa Parceros de Medellín, Colombia, Paulina Patiño, quien tuvo la relevancia de recordarnos lo auténtico, bello y verdadero del enfoque comunitario. Tan olvidado por estos días.

En efecto, desde hace algún tiempo el enfoque comunitario perdió sentido entre nuestra elite política. Derechas e izquierdas se han distanciado de concepciones antropocéntricas guiadas por la protección de la dignidad humana y la perspectiva de bien común, ya que se han quedado sin convicciones respecto del cuidado del “Nosotros”, la comunidad.

Las explicaciones para el radicalismo individual se refugian, principalmente, en la descripción de un ethos cultural postmoderno, cuya base de legitimidad estaría en el individuo empoderado que exige una sociedad que se autopercibe como mercado, es decir, con una defensa estricta de la autonomía de la conciencia del sujeto que se manifiesta en la reivindicación y anhelo de sociedades fragmentadas que brinden posibilidades de consumo según las demandas de cada cual.

En ese escenario, Parceros no cabe, ya que el diseño de nuestras políticas públicas debe guiarse tras el propósito principal de garantizar los derechos individuales, mientras que las directrices que pretendan regenerar el tejido social se presumen como ineficientes y onerosas.

Al respecto, el programa Parceros en Colombia ha atendido a más de 9.000 niños, niñas, adolescentes y jóvenes con el objeto de prevenir el reclutamiento criminal. Lo esencial de la iniciativa es apoyar a los jóvenes que no estudian ni trabajan y que habitan en barrios vulnerables y/o pobres, consiguiendo ser altamente eficaz. Su atención en el principio de resiliencia y una segunda oportunidad para los jóvenes vulnerables demanda un alto compromiso social, económico y político que sólo puede sostenerse sobre el afecto a ellos.

¿Podría interesar la aplicación de un programa como Parceros entre el mundo público y privado para hacerlo sostenible y aplicado en municipios?

Difícil, porque Parceros se presenta como contrario a nuestro diagnóstico en políticas públicas, ya que posiblemente se aprecie como un programa extremadamente oneroso y de resultados inciertos, por lo que se prefiere que los jóvenes caigan en los tentáculos de las organizaciones criminales, para posteriormente perseguirlos por medio del Ministerio Público y las policías, lo cual es consistente con las tesis de que las responsabilidades criminales son únicamente individuales.

En consecuencia, podemos afirmar que nuestra razón se ha extraviado porque no nos permite comprender las causas de los fenómenos, mientras que nuestra sociedad vive encerrada en el miedo, principalmente por la carencia de afecto y la abundancia de la indiferencia.

Por Jaime Abedrapo, Director del Centro de Derecho Público y Sociedad USS

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