Opinión

Chile, el país del “paga moya”

Foto: Aton Chile SEBASTIAN CISTERNAS/ ATON CHILE

El dicho “paga moya” hace alusión a que otra persona paga, no el responsable de la acción. Paga otro, por lo que da lo mismo. Las culpas se transfieren. Se puede abusar y gastar demás, total, la cuenta la paga otro. El gran problema es que ese otro, el que paga, es usted, aunque no lo sepa. Nada es gratis. La costumbre de no asumir responsabilidades individuales en nuestro país está tan extendida, que para muchos la acusación constitucional contra el ex ministro de Hacienda Nicolás Grau no tenía sustento. Es cierto que el mayor culpable de la situación fiscal actual de Chile es Mario Marcel, pero a él ya no se lo podía acusar. Hay un tiempo y Marcel lo sabía. Pero Grau estuvo dispuesto continuar con el mal manejo fiscal, como si la plata “cayera como maná del cielo”. La acusación fue rechazada y los responsables no pagan, ni siquiera políticamente, lo que le cuesta a todos los chilenos un peor pasar.

La política fue muy política. La acusación pasó la Cámara y cayó en el Senado, donde sólo 16 senadores votaron a favor y 26 en contra. La derecha se dividió, como siempre. Grau salió libre de responsabilidad política y en los próximos 5 años podrá ejercer cargos públicos. Operó la cocina de las envidias, la acusación había sido presentada por libertarios, lo que hizo que la llamada centroderecha no estuviera disponible, simplemente para no perder protagonismo. Como tantas veces, bajo la lógica de los acuerdos por conveniencia, muchos tranzaron. Surgió la idea de reformar el mecanismo de las acusaciones constitucionales para evitar, supuestamente, el abuso del instrumento. Parlamentarios de derecha lograron acuerdos con el Frente Amplio, quienes con tal de salvar al compañero Grau, prometieron poner los votos para esta enmienda. Evidentemente cuando llegue la hora, no van a cumplir. Pero parte la derecha ilusa, esa que está en el gobierno, pero que no es parte de una colación, les creyó, o dice haberles creído. En el fondo saben que no van a cumplir, pero les sirvió de excusa para no darles un triunfo a los libertarios. Hablaron de mal “timing” con relación a la megareforma, como si existiese alguna posibilidad de que el Frente Amplio o los comunistas pudiesen aprobar esa reforma. Saben que jamás contarán con esos votos.

La izquierda siempre se organiza como cuerpo unificado. Cede sus visiones personales en una mirada colectivista que pone las metas como línea de avance. La derecha es por naturaleza individualista y es por eso, por lo que terminan siempre peleando entre ellos. Pareciera ser que no hay un objetivo común. Muchos no saben ni siquiera cuales son los mínimos comunes para ser calificados de derecha. No saben quiénes son, por lo que tampoco saben para donde van. La situación generada por la acusación fallida de Grau, hoy tiene a la derecha peleando quien es más de derecha y quienes no serían realmente del sector. La ciudadanía está altamente indignada. Por lo mismo, se hace necesario definir que es la derecha.

El término derecha se inició por donde se sentaban, pero con el tiempo fue tomando un sentido que mostraba una visión de mundo. Lo primero a tener en cuenta para una definición es que la derecha cree en el individuo por sobre el Estado y la izquierda cree en el Estado por sobre el individuo. Es por esto que mientras más individuo y menos Estado, más a la derecha y mientras más Estado y menos individuo, más a la izquierda. Todo Estado es totalmente izquierda. Todo Totalitarismo es de izquierda, les guste o no. La derecha quiere la participación de las personas y las asociaciones intermedias en la sociedad en libertad y el Estado sólo cuando la persona no es capaz por sí misma. El Estado en un rol subsidiario, no protagónico. La izquierda quiere todo desde el Estado. La persona primero, la libertad individual, la libertad de emprender y de elegir libremente su propia vida. Si hay libertad, hay responsabilidad individual que debe responder por sus actos. Sólo en la izquierda, la responsabilidad se diluye y “paga moya”, siempre usted. No creen en la propiedad privada y siempre buscan un modo de legalizar el robo, de quitarle más a usted.

Lo segundo necesario de ver para definir el término es que la derecha parte de la realidad. Miran qué hay y cómo se gobierna con eso. La izquierda parte de una idea que hay que hacer realidad, cueste lo que cueste. Han demostrado en la historia que el costo nunca les ha importado, están siempre dispuestos a eliminar todo impedimento del camino trazado. El comunismo carga con sobre 150 millones de muertos en la historia, lo que constata este afán por crear “el hombre nuevo”. No les gusta la realidad, la quieren transformar. Refundar es su fin.

Hoy muchos dicen que el “clivaje” derecha-izquierda está superado y claramente en Chile y en el mundo no lo está, sigue estando vigente. El convencer a la opinión pública que ya no existe, potencia la “política de acuerdos”, con quienes nunca van a cumplir. La mirada del mundo y el objetivo a donde quieren ir en ambos casos son totalmente opuestos. Es por eso que es esencial que quienes creen en la persona por sobre el Estado y que creen que el Estado debe estar al servicio de la persona, comprendan que hay mucho en juego y que no se pueden dejar engañar por quienes esconden los dientes. Solo recuerden octubre de 2019, toda la izquierda, incluso la moderada, sacó todos los dientes. La memoria es corta y “Moya” no paga las cuentas. No puede ser que los culpables y responsables de la debacle económica no paguen por sus errores.

Por Magdalena Merbillháa, periodista e historiadora.

Más sobre:Acusación ConstitucionalACGrauDerechaLibertariosChile VamosFrente AmplioSenado

COMENTARIOS

Para comentar este artículo debes ser suscriptor.

La mayoría no entiende el debate por el impuesto a las empresas. El resto lee La Tercera.

50% Plan Digital+$5.150 al mes SUSCRÍBETE