Por Claudio VergaraBTS: el cambio de paradigma

Bandas de chicos de coreografías mecanizadas y discursos subordinados a un guion ya hemos visto muchas: de New Kids on the Block a One Direction. Conocemos su manual, vaticinamos con aburrida precisión su puesta en escena.
Secuencias de histeria de fanáticas persiguiendo y acosando a la divinidad artística de turno también adivinamos de memoria: The Beatles, Luis Miguel, Soda Stereo o Taylor Swift han diseñado por décadas un imaginario donde la feligresía devota acecha aeropuertos, se infiltra en hoteles, se lanza a la caza del ídolo que ruega una pizca de mortalidad visitando restaurantes, museos o zonas típicas.
Sin embargo, poco o nada de eso hemos presenciado con el actual paso de la banda coreana BTS por Chile. En esta semana, en estos días que esas tres simples letras se han vuelto omnipresentes incluso para quienes tienen nula idea de cómo suena y se fabrica el pop al otro costado del mapa, el septeto ha cambiado en algo el paradigma de la relación entre la hinchada y su objeto de devoción.
Llegaron el lunes al aeropuerto y no había griterío alguno esperándolos. Las seguidoras han hecho un llamado a que nadie se acerque al hotel a alterar la tranquilidad de los cantantes: la salud mental de ellos está primero.
No es falta de entusiasmo, claro está. Es simplemente otra generación. Otra mirada y otra sensibilidad al minuto de acercarse a quien se admira y respeta. No está la naturaleza salvaje o impredecible de sus antecesoras. Quizás ahí está una de las claves del suceso tan global como íntimo de BTS: crear un ecosistema alrededor con principios propios, como un universo infranqueable.
A diferencia de otras boy bands donde cada integrante tiene un rol bien definido que siempre rasguña el cliché –el “rebelde”, el “tierno”, el “simpático”–, BTS funciona como un colectivo donde todos van en una dirección similar. Las fanáticas se comportan de igual manera: en las inmediaciones del recinto de Ñuñoa, todas operan para el bien común, da lo mismo la edad o la nacionalidad que declare la Army respectiva. BTS ha revolucionado el pop global y la industria del espectáculo, Su asonada no solo es estética y creativa; aquí hay nueva manera de concebir algo tan inolvidable, estremecedor y genuino como el vínculo con el héroe musical que marca tu vida.
Por Claudio Vergara, editor de Culto LT.
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