Por Ignacio OlivaresSteve Reich: es lo mismo pero no es igual
Brian Eno, David Bowie, The Orb y Jonny Greenwood (Radiohead) se han inspirado en las técnicas de Steve Reich para extender las líneas evolutivas del pop, el rock y la música electrónica. Sus obras también se han expandido en las plataformas y cada vez hay más intérpretes que refrescan sus conceptos y los traen a la esfera actual.

A sus 90 años, Steve Reich ya no se considera ese guardián celoso de su obra que fue por varias décadas. Las nuevas generaciones se hicieron cargo de su legado y millones replican sus técnicas en géneros tan variados como el hip-hop, el ambient y la música de videojuegos. Es verdad que a Reich le han adjudicado más paternidades que a un donante de espermios: al menos el phasing y el sampling se le podrían atribuir como consecuencias directas de sus primeras exploraciones musicales.
En 1965, Steve Reich llegó con su grabadora y micrófono a registrar a un predicador evangélico que anunciaba el diluvio en las calles de San Francisco. En plena guerra fría y con el temor al holocausto nuclear las palabras de Brother Walter parecían llamar al apocalipsis, mientras repetía “It’s gonna rain”. Reich editó esa frase, creo un loop y la reprodujo en dos magnetófonos al unísono. Una de las máquinas comenzó a sufrir un leve desfase que cambió todo el sentido y agregó una nueva dimensión de armónicos, melodías y tonos que aumentaban con la repetición. Así nació el phasing, el momento eureka que puso a Reich en el mapa de la música contemporánea.
Entrenado en la academia, Steve era susceptible a los movimientos que llegaban en oleadas desde Europa. El serialismo y la música dodecafónica dominaban la vanguardia y el propio Schoenberg anunciaba que “si es arte, no es para todos”. Reich se rebeló y, a contrapelo de lo que se consideraba vanguardista, abrazó el pulso y la música tonal. Su filosofía quedó plasmada en “La música como proceso gradual”, un manifiesto que reprobaba el ocultismo en la composición. El proceso debía escucharse mientras ocurría y generaba “subproductos psicoacústicos” como parte del desfase de dos figuras idénticas. Esa lógica, que más parecía hecha para máquinas, fue replicada con intérpretes humanos en obras como Piano Phase, Drumming y la fundamental Music for 18 musicians.

Más que minimalista, Steve Reich se asume como un compositor estadounidense: un producto de un entorno que tiene jazz, segregación, showbusiness, guerras y escándalos. Su manera de escuchar la sociedad (y de transcribirla en partitura) lo llevó a patear el avispero con obras cargadas de sentido político. En Come out, tomó la voz de un joven negro golpeado por policías; en Different Trains contrapuso sus cómodos viajes infantiles por Estados Unidos, con los trenes del exterminio nazi. Pruebas nucleares, clonación, el 11-S y el conflicto de Israel y Palestina, ningún tema le incomodaba a la hora de componer.
Como buen provocador, a Reich no le han faltado polémicas. En 1973, su obra Four Organs desquició a los espectadores del Carnegie Hall en lo que el crítico Alex Ross denominó “el último gran concierto escandaloso del siglo XX”. También se le fustigó por apropiación cultural y hasta debió cambiar la portada del disco WTC 9/11 por utilizar una imagen del atentado que perturbó al público. La paradoja es que Steve Reich desconfía de la eficacia política del arte: hace poco declaró que considera al Guernica de Picasso una obra maestra, pero políticamente un fracaso.
Brian Eno, David Bowie, The Orb y Jonny Greenwood (Radiohead) se han inspirado en las técnicas de Reich para extender las líneas evolutivas del pop, el rock y la música electrónica. Sus obras también se han expandido en las plataformas y cada vez hay más intérpretes que refrescan sus conceptos y los traen a la esfera actual. En pocos días más, Steve Reich volverá al Carnegie Hall, pero esta vez como parte de uno de los tantos homenajes que lo reivindican como un gran compositor americano, siempre atento a las voces y heridas de su país.
COMENTARIOS
Para comentar este artículo debes ser suscriptor.
Lo Último
Lo más leído
1.
4.
5.
Algunos leen, otros se informan. Aprovecha esta oferta única.
Plan Digital+$4.120 al mes, de aquí hasta fin de año SUSCRÍBETE


















