Por Ignacio Olivares¿Quién defiende a Yoko?
Yoko Ono no nació con los Beatles. Antes de conocer a John Lennon, ya era una activa participante de la vanguardia neoyorkina. Fue parte del colectivo Fluxus —fundado por George Maciunas e influido por John Cage— y pionera del arte conceptual, las instalaciones interactivas y la performance de cariz político. En 1964, el mismo año en que los fab four inauguraban la beatlemanía tras presentarse en el show de Ed Sullivan, Yoko realizó verdaderas declaraciones de principios que sacudirían al arte contemporáneo.

A sus 93 años, Yoko Ono está retirada en su granja lechera de los Catskills, un cordón montañoso en el estado de Nueva York, sin participar en el puñado de homenajes que el mundo artístico le rinde. Es la necesaria reivindicación de una figura que, por varias décadas, provocó división y rechazo. Mientras en Los Ángeles su obra recibe una retrospectiva a través del montaje Music of the Mind, la escena indie celebró sus canciones el pasado 8 de agosto en Yoko Only, un recital donde participaron integrantes de Bikini Kill, Wilco, Sleater-Kinney y un solitario Rufus Wainwright. En pleno concierto, Ira Kaplan -guitarrista de Yo La Tengo- ironizó al dedicar What Did I Do! a los Beatles: “Ha pasado tanto tiempo que ya no les guardamos rencor por intentar disolver la Plastic Ono Band”. La justicia tarda; a veces demasiado.
Yoko Ono no nació con los Beatles. Antes de conocer a John Lennon, ya era una activa participante de la vanguardia neoyorkina. Fue parte del colectivo Fluxus —fundado por George Maciunas e influido por John Cage— y pionera del arte conceptual, las instalaciones interactivas y la performance de cariz político. En 1964, el mismo año en que los fab four inauguraban la beatlemanía tras presentarse en el show de Ed Sullivan, Yoko realizó verdaderas declaraciones de principios que sacudirían al arte contemporáneo. Con Grapefruit, su obra seminal, desarrolló una serie de “partituras de instrucciones” para involucrar al espectador y sentó las bases del arte participativo. De paso, inspiró la futura Imagine, una canción que coescribió con Lennon, aunque sus créditos fueron reconocidos de manera oficial sólo en 2017. El año de la beatlemanía ella también montó en Japón la performance “Cut Piece”, donde ofrecía un par de tijeras e invitaba a los asistentes a subir al escenario y cortar trozos de su ropa. Donde la opinión pública de la época vio un acto pornográfico, voyerista y pueril, había un manifiesto más profundo que pasó inadvertido. La verdad es que Yoko Ono estaba destinada a vivir en las fronteras del mainstream hasta que conoció a John Lennon y se convirtió en la villana oficial de la cultura pop y en blanco permanente del escarnio público. Algo parecido a lo que hoy son los data centers.

La serie documental Get Back, que Peter Jackson editó en 2021, ofrece una perspectiva de los Beatles puertas adentro y muestra las grietas estructurales que tenía la agrupación. Y no por causa de Yoko Ono. El liderazgo de facto del grupo lo había asumido McCartney, la muerte de Brian Epstein los había dejado huérfanos y George Harrison pedía su libertad a gritos. Yoko parecía apenas un mueble en las sesiones de estudio y, más allá de romper el código de “club de Toby” que regía en las grabaciones, está lejos de ser el germen de la disolución del cuarteto.
Hay que reconocer que sin Lennon, Yoko Ono nunca habría abandonado el hermético circuito vanguardista. Era “la artista desconocida más famosa del mundo”, según el propio John. Él sirvió de megáfono para sus causas, financió sus instalaciones y se encargó de poner su mediática figura al servicio de su mujer. Aunque para el mainstream, Yoko siempre fue un elemento disruptivo e incómodo. Por eso los medios se encargaron de acallarla, o al menos, de retratarla como una arpía siniestra. El mundo independiente – al que podríamos denominar “onismo”–, terminó por abrazarla como una inspiración y una adelantada de su tiempo: desde Sonic Youth hasta Björk, las riot grrrls, el postpunk, el no-wave y la música electrónica bailable tienen una deuda con una artista que hasta hoy es tratada apenas como la “viuda de John Lennon”. ¿O no?
COMENTARIOS
Para comentar este artículo debes ser suscriptor.
Lo Último
Lo más leído
1.
2.
4.
La mayoría no entiende el debate por el impuesto a las empresas. El resto lee La Tercera.
Plan Digital+$6.990 al mes, por los 3 primeros meses SUSCRÍBETE


















