Por Felipe RetamalFrancisca Valenzuela: “La maternidad está absolutamente precarizada e invisibilizada”
La cantautora publica MALDITA, un disco nacido de la experiencia del posparto, donde transforma la rabia, la confusión y los tabúes en canciones. En conversación con Culto, aborda su giro creativo, el homenaje a Violeta Parra, las dificultades de ser madre en la industria musical y su reciente paso por el show de Rosalía. "Fue muy entretenido", dice.

En el ajetreo de su vida cotidiana, entre biberón, pañales y papillas, la chilena Francisca Valenzuela había comenzado a trazar un nuevo disco. Desde que lanzó Adentro (2023), la artista se concentró en su mundo más íntimo, cruzado por la experiencia de la maternidad. Pero en principio, pensaba en una idea ambiciosa. “Había una fantasía en mi mente que era como un show así como ultra deportivo, glamoroso y pop. No sé de dónde salió esa idea, pero creo que había una fantasía de alejarse de lo que estaba viviendo”.
Bastó una conversación para trocar esa idea inicial en otra. Una tarde se sentó al Zoom con el músico chileno Francisco Victoria, con quien trabajó en su disco anterior. Hablaron del momento que vivía, las lecturas de Lucy Jones, Audre Lorde, Jazmina Barrera y las escuchas de podcast relacionados con maternidad. “Yo sentí que él catalizó una legitimación de esa búsqueda sobre estas temáticas que tienen que ver no solamente con posparto, también de cuerpo femenino, de revolución femenina -explica-. Y me dije, ok, voy a tomar esta invitación a ver qué sale”.

Fue el momento en que comenzó a tomar forma MALDITA, el séptimo disco de la cantautora chilena, cruzado por la maternidad. Un poco como Cerati con Amor Amarillo, el álbum fue trabajado en la intimidad del living de la casa de la artista en Santiago, donde montó piano, mellotron, bajo eléctrico y dos teclados Yamaha Reface. También se hizo el tiempo para tomar algunas clases con Martín Benavides, quien la instruyó en los secretos del Theremin, el peculiar instrumento musical eléctrico que se toca sin contacto físico. La primera canción que Valenzuela trabajó junto a Victoria y la mexicana Roberta Nikita fue MALACARA. Un tema que la llevó hacia una energía diferente. “Yo no había compuesto nada en mucho tiempo -recuerda- Y estábamos hablando de que en ese momento estaba enojada, estaba particularmente impaciente. Ahí dije, ok, estoy conectada con esta emoción que también energiza. Y la hicimos en unas 2 horas”.
Toda la reflexión permitió a la artista definir el título del disco. Aborda el contaste entre la habitual imagen idealizada de la maternidad con el páramo de la realidad. “En esta etapa postparto, al sentirme tan delirantemente confundida, triste, angustiada, asustada yo dije, ¿cómo es posible ese contraste? supuestamente es un momento luminoso, de bendición y me siento tomada por este estado. Por eso digo maldita, porque es como una maldición, es como estar poseída por este malestar”, explica. “Y también, porque a la hora de estar desarrollando las canciones y conectar con este arquetipo de la mujer maldita, empecé a entrar en la idea de la mujer que tiene que superar los tabúes, la mujer que es castigada y llevada a la hoguera, la mujer que es considerada muy iracunda o subversiva, esa cosa de ser una mujer maldita”.
Esa reflexión también la volcó una canción titulada precisamente MALDITA. Es la que abre el disco y tiene una estructura repetitiva. “Maldigo el día en que nací/Maldigo el día en que parí/Maldigo mi juventud/Eterna ineptitud”, dice. Una idea que puede conectar con Maldigo del alto cielo, de Violeta Parra. “La tuve como un homenaje en ese formato. Siento que en Violeta Parra hay una cosa brutalmente honesta. Y hay una cosa poética en la forma, la repetición, una verborrea y me identifico con esa verborrea, con ese impulso de estar enumerando las cosas que te hacen mal. Y además Violeta también vendría a ser como una mujer maldita”.
MALDITA, es un álbum diferente a lo que se ha escuchado de Francisca Valenzuela. No solo por su energía visceral, también por las percusiones comprimidas y los sonidos saturados que evocan al trip hop. Las referencias se extendieron desde Laurie Anderson y Charly García hasta Ravel y Wendy Carlos. También incluye dos incursiones en el spoken word, DEBÍ TOMAR MÁS AGUA y EXTRACCIÓN. “Tenía los textos escritos y en el fondo no hallaba forma de integrarlos melódicamente a una canción”, explica. El segundo, sale directamente desde las anotaciones de la artista, una suerte de diario de lactancia en que registra horarios, porciones, fórmula, etc. Reticente en un primer momento, comenzó a explorar junto a Francisco Victoria. “Y fue algo así como Peaches meets Jorge González en Cuanto aguanta un niño. Buscamos algunas cosas de Peaches, como la base más electroclash y lo armamos. EXTRACCIÓN, soy yo en la mitad de la pieza leyendo y gritando la bitácora de lactancia”.
De alguna forma, esta etapa le ha permitido a Valenzuela masticar su nueva condición de artista y madre. “Yo admiro a mis colegas que han integrado la maternidad en su vida artística, sea la Cami Moreno, sea la Ana Tijoux, la Nicole, la Mon Laferte, la Natalia Lafourcade, que hemos hablado últimamente también. Como en muchas otras industrias y áreas, hay una absoluta precarización e invisibilización de la maternidad. Hay cosas prácticas que son muy complejas, es decir, desde las facilidades para poder girar con niños, los horarios, los apoyos sistémicos institucionales. Y después, a nivel cultural y más conceptual, es la conversación acerca de la maternidad, cómo uno lo integra o lo resignifica como parte de tu identidad. Yo creo que la idea de ser no solamente madre, pero no ser súper joven, en el entretenimiento es un contra. Ser joven es un plus siempre. Pero hay una cosa con las mujeres que estamos constantemente desafiando, que es que si tú no eres la más joven, si no eres la más deseable, es como que fuera un proyecto menos relevante o menos importante o menos vendible. Y yo creo que esos atributos estamos resignificándolos, maternidad incluida”.

Además de lanzar MALDITA, esta semana la artista voló a Nueva York para recibir el premio Wonder Women of Latin Music, en el marco del Latin Alternative Music Conference (LAMC). También se alista para la gira de teatros que arranca en Valdivia el próximo 14 de agosto, además de fechas en Frutillar, Temuco, Concepción y Santiago. También tendrá 5 fechas en España, 5 en EE.UU.y una en México. Y será uno de los números de Ruidosa, el evento de música femenina que ella levantó hace 10 años y que este año vuelve al Parque O’Higgins en dos fechas, 10 y 11 de octubre. “Ruidosa no solamente es una inquietud que tengo social y cultural, pero también ha sido una manera de crear comunidad y potenciar otros tipos de espacios culturales, liderazgo, paradigmas y no solamente tener que hacer lo que el mercado ofrece. Todo eso ha sido una gran nutrición para mí en estos 10 años”.
Antes de tomar el avión, el pasado viernes 24 Francisca fue la invitada al segmento del confesionario en el show de Rosalía. Como detalló Culto, la gestión se hizo por intermedio de la discográfica Sony Music. La artista supo el día antes y de inmediato, sin buscar mucho más, definió la historia que contó en el momento. No conocía en persona a la barcelonesa y su primer encuentro fue en el escenario. “Fue muy entretenido. Y debo decir que no solamente la experiencia escénica y el show fue increíble y muy deliciosa, me encantó que el backstage y toda la producción era tranquila, Todo funcionando muy bien y muy tranquilamente. Eso fue como muy refrescante porque yo he estado en muchos backstage de alto impacto y uno siente a veces como la tensión, la histeria, el apuro. Y acá estaba como todo muy tranquilo, todo andando”.
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La mayoría no entiende el debate por el impuesto a las empresas. El resto lee La Tercera.
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