Cartas al Director

Mejores cifras, menores expectativas

Fundición de cobre.

SEÑOR DIRECTOR:

El FMI rebajó a 0,6% su proyección de crecimiento para Chile en 2026, mientras que la Encuesta de Expectativas Económicas (EEE) la redujo de 0,7% a 0,2%. Aunque esta última elevó su pronóstico para 2027 de 2,9% a 3,0%, sería un error interpretarlo como una señal alentadora: ambas revisiones sitúan el PIB esperado para ese año cerca de 0,4% por debajo de lo proyectado en septiembre. Se espera crecer más, pero desde una base menor.

Tampoco conviene un diagnóstico de causa única. La caída minera y el encarecimiento de la energía son shocks de oferta que frenan la actividad y, en el segundo caso, presionan los precios. Chile paga más por los combustibles que importa y, al producir menos cobre, aprovecha parcialmente sus altos precios. A ello se suma, desde el segundo trimestre, una demanda interna más débil, como reconoce el Banco Central. Con una inflación esperada de 4,6% a diciembre, la EEE prevé una TPM de 4,5% a 23 meses. Sin embargo, una baja de tasas no produciría más cobre ni abarataría la energía.

La señal más preocupante está en la inversión. En apenas un mes, la EEE recortó su proyección de crecimiento para 2026 de 5,5% a 0,3%. Sin una recuperación sostenida, el 3% previsto para 2027 podría representar un rebote, no una mejora del crecimiento potencial. El FMI proyecta poco más de 2% para los años siguientes y un desempleo superior al 9% hasta 2028.

La pregunta es por qué la inversión se estanca justo cuando el cobre está caro, más allá del término de grandes proyectos. De esa respuesta, más que de la tasa de interés o del gasto fiscal, depende el crecimiento de los próximos años.

Mauricio G. Villena

Decano, FAE, UDP

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